| Biografía de Eduardo R. Chibás
Nace en la ciudad de Santiago de Cuba, capital de la Provincia de Oriente, el 26 de agosto de 1907. Su padre
es el ingeniero Eduardo Justo Chibás Guerra, de origen guantanamero. Su madre es Gloria Ribas Agramonte,
camagüeyana de origen. Su tío abuelo fue Eduardo Agramonte, Secretario de Relaciones Exteriores
del primer gobierno cubano en la manigua. Desde pequeño su abuela, Luisa Agramonte, le inculcó
ferviente amor por los mambises cubanos y su vertical lucha por la libertad de su patria. Esos recuerdos de
su infancia siempre fueron guía de su tenaz combate en defensa de los intereses de la nación
cubana.
El 9 de septiembre de 1915 ingresa en el colegio Dolores de Santiago de Cuba como alumno de primera enseñanza.
Más tarde matricula el primer año de Bachillerato como alumno interno, en el curso académico
1920-1921, del colegio de Belén situado en la Habana Vieja. Tiene un gran amor por la lectura, en especial
la Historia Universal, ganando un premio en esa materia en abril de 1922. Su familia se traslada a La Habana
en 1923 y Eduardo R. Chibás comienza el curso como alumno externo. Realiza viajes a Europa y los Estados
Unidos que le sirven para ensanchar su visión de otras culturas y civilizaciones. En el mes de mayo
de 1925 se matricula en el Instituto de La Habana y obtiene el título de Bachiller.
Ingresa por primera vez en la Universidad de La Habana el 30 de septiembre de 1926. El 5 de diciembre de
ese año el líder estudiantil Julio Antonio Mella se declara en huelga de hambre; y cuando Chibás
forma parte de una protesta estudiantil en el Parque Central de la capital, se inicia una larga serie de detenciones
suyas. El presidente Machado opta prorrogarse en el poder a principios de 1927, y se organiza el Directorio
Estudiantil Universitario de 1927 en protesta contra ese acto. Distintos manifiestos salen publicados por
dicho Directorio atacando esa decisión ilegal. Eduardo Chibás encabeza varios de esos escritos
como tesorero. En abril el recinto universitario es ocupado militarmente. Unos estudiantes son expulsados
de la Universidad. El 2 de diciembre Chibás envía una carta al Consejo Universitario, solidarizándose
con la actitud de sus compañeros del Directorio. El 21 de diciembre el Consejo toma el acuerdo de expulsarlo
por cuatro años de la Escuela de Derecho. Siguen las expulsiones a otros estudiantes y se acuerda disolver
la Universidad Popular José Martí.
Como consecuencia de los artículos atacando al gobierno y recalcando su prédica martiana, se
radica la causa 228 de 1929 contra Chibás y un grupo de cubanos por el delito de conspiración
para la sedición. Es detenido el 25 de febrero de ese año, permaneciendo en prisión hasta
el 30 de junio, en que por presión ciudadana es liberado junto con los otros involucrados en esa causa.
Eduardo R. Chibás está en New York el mes de julio y en esa ciudad, en unión de otros
compañeros, forma la Unión Cívica de Exilados Cubanos (UCEC). Esa asociación decide
publicar un periódico con el nombre de Libertad que ataca violentamente a la dictadura de Machado.
Eduardo R. Chibás firma como Secretario General de la UCEC. Por esa época redacta un fuerte
ataque contra la dictadura para La Gaceta de Tampa. Siempre enfatiza que los desterrados son enemigos del
régimen de Machado, pero a su vez de la intervención extranjera.
A fines de diciembre de 1930, con nombre cambiado y en forma clandestina, retorna a Cuba. Desde ese momento
y hasta la caída de Machado el 12 de agosto de 1933, lucha contra la dictadura en estrecha unión
con el Directorio Estudiantil de 1930. Su casa de 17 y H del Vedado es un centro de conspiración donde
se esconden, comen y viven toda una serie de jóvenes revolucionarios. Parte de ese tiempo lo pasó
preso en la Isla de Pinos o en el Castillo del Príncipe. En libertad escribe proclamas y artículos
denunciando los atropellos del régimen dictatorial, pero en todo momento su casa es refugio de los
revolucionarios. Cuando en 1933 los Estados Unidos, ahora presididos por Franklin D. Roosevelt, propone mediar
en el problema cubano para resolver la crisis política del país, el Directorio Estudiantil de
1930 y Eduardo R. Chibás se pronuncian en contra de dicha mediación que tiene el apoyo de parte
de la oposición a Machado.
El 12 de agosto de ese año cae la dictadura y un gobierno presidido por Carlos Manuel de Céspedes
toma el poder. El 4 de septiembre de 1933 se produce el golpe de estado de sargentos y clases del ejército
presidido por el sargento Fulgencio Batista, subiendo al poder el catedrático de la Universidad Ramón
Grau San Martín. Grau cuenta con el respaldo del Directorio Estudiantil Universitario de 1930, pero
nunca es reconocido por el gobierno de los Estados Unidos.
Eduardo R. Chibás estuvo de acuerdo con ese gobierno y lo defendió durante varios meses. Pero
después del asesinato del estudiante Cadnas, que había sido salvajemente torturado- todos los
indicios comprometían a las fuerzas del ejército pero nada se hizo para aclarar ese terrible
crimen- se separaron del gobierno. En enero de 1934 cae el gobierno de Grau San Martín y se nombra
presidente a Carlos Mendieta, que se convierte en figura decorativa, pues gobierna desde el Campamento Militar
de Columbia el entonces coronel Batista. Continúa la lucha contra ese régimen de opresión
militarista y, de nuevo, la Universidad de La Habana la dirige. Se convoca a una huelga general contra la
nueva dictadura en marzo de 1935, pero ésta es sofocada con brutal represión y asesinatos de
oposicionistas por las fuerzas de Batista.
Sigue una etapa de lucha clandestina de tipo terrorista en medio de crímenes cometidos por los partidarios
del régimen dictatorial. Eduardo R. Chibás publica artículos pidiendo que se convoque
a una Convención Constituyente y que la oposición acepte ir a una lucha política para
lograr establecer un régimen de derecho en Cuba. Ramón Grau San Martín, que estaba exilado
en Miami, acepta regresar a la isla y luchar porque una Asamblea Constituyente dicte normas que devuelvan
la paz al país. Se convoca a la Convención Constituyente. Elegido con gran votación para
representar a la Provincia de La Habana, Chibás toma parte decisiva en las discusiones de los artículos
de la Constituyente, siempre atento de que sean aprobados los artículos más importantes en defensa
de los derechos individuales y de que sea dictada una constitución de amplio sentido democrático.
En una de sus proposiciones se condena el ataque militar de Rusia comunista contra la pequeña nación
de Finlandia: “Condeno la guerra imperialista, condeno la guerra de rapiña, condeno la guerra
de agresión, y celebro la guerra santa de los pueblos que luchan por su independencia y su libertad”.
Esta proposición fue aprobada pese a la oposición de los delegados comunistas. Producto de estas
discusiones es la llamada Constitución de 1940. En las siguientes elecciones de 1940, fue electo presidente
Fulgencio Batista, con el respaldo de los militares, las clases ricas de la nación y una bien remunerada
maquinaria política. En estas elecciones Batista tuvo el apoyo también del Partido Comunista
Cubano, que recibió como premio por su concurso dos ministerios sin cartera ocupados por Carlos Rafael
Rodríguez y Juan Marinello.
Para las elecciones del 40 el Partido Revolucionario Cubano llevó como candidato presidencial a Ramón
Grau San Martín, quien, aunque perdió, consiguió una buena cantidad de votos; y Eduardo
R. Chibás fue electo representante por la provincia de La Habana. En el año 1944, de nuevo,
el Partido Revolucionario Cubano lleva como candidato a la presidencia a Ramón Grau San Martín.
Eduardo Chibás ya tiene su media hora dominical con una inmensa radioaudiencia y martilla por el triunfo
de la revolución auténtica. Por ello, este partido es reconocido como el de los Auténticos.
La tribuna dominical de Eduardo Chibás fue un factor decisivo en el triunfo de Ramón Grau San
Martín en estas elecciones, que se conocieron como “La Jornada Gloriosa”.
Comienza el gobierno Auténtico presidido por Grau San Martín, con gran regocijo del pueblo
cubano, pues se creía que habían llegado al poder elementos capaces de encaminar a la nación.
Al comienzo, Eduardo Chibás, ahora senador por La Habana, defiende al gobierno, pero miembros destacados
del Partido Auténtico comienzan a usar su posición política para enriquecerse ilegalmente.
Ante una serie de lacras que cayeron sobre el partido y la renuencia de poner fin a ese desenfreno, un grupo
de miembros del gobierno, con la jefatura de Eduardo Chibás, decidieron formar un nuevo partido con
el nombre de Partido del Pueblo Cubano, conocido como Ortodoxo, por seguir la línea recta. Uno de los
fundamentos de este partido era la línea de independencia política, por entender que uno de
los males de la nación estaba en los amarres que se tramitaban entre los distintos partidos carentes
de idealismo, el lucro y el uso de las corrompidas maquinarias políticas. Con esa proyección
se lanzó el Partido Ortodoxo a la lucha en la contienda electoral de 1948, llevando como candidato
presidencial a Eduardo Chibás. Sin maquinaria política, sin tener la ayuda de candidatos senatoriales
y en una campaña relámpago de escasamente un mes, con mítines populares desde la provincia
de Oriente a Pinar del Río, Eduardo Chibás obtuvo una gran cantidad de votos. Con la ayuda del
poder y teniendo a su disposición toda la economía malversada, así como la maquinaria
política del Partido Revolucionario Cubano, fue electo presidente Carlos Prío Socarrás.
No se podía esperar que con la victoria de Prío cambiaría el sistema de peculado del
erario público que había sido la norma del gobierno Auténtico.
Al ser candidato a la presidencia, Chibás había dejado de ser senador. Pero debido a la muerte
de Alemán, senador por La Habana, se presentó la plaza vacante suya y se decidió postular
a Chibás para llenar ese cargo en las elecciones parciales de 1950. Eduardo Chibás salió
triunfador en esta contienda y continuó batallando por la erradicación del peculado en la hacienda
pública cubana. Todas las encuestas que se hicieron en esta época daban como triunfador a Chibás
en las próximas elecciones de 1952. A pesar de estas indicaciones y de la enorme audiencia de su hora
dominical, Eduardo Chibás consideró que su reiterado llamado a la conciencia cubana no llegaba
con toda la intensidad por él deseada. Tomó una desición que fue fatal para el pueblo
cubano, pues él era su esperanza, ya que a lo largo de toda su vida había combatido el peor
mal de la política cubana, que era aprovecharse de una posición de confianza para enriquecerse
con el dinero de la nación. Con gran claridad siempre llamó por su nombre al deshonesto, fuera
quien fuera, botellero, senador o presidente. El término para identificar al que robaba era de ladrón,
y así siempre lo identificó poniendo en riesgo su vida en varias ocasiones.
El 5 de agosto de 1951, durante su hora radial de los domingos, atentó contra su vida al terminar
su discurso, recalcando que ese era su último aldabonazo a la conciencia cubana. La trayectoria de
Chibás, sus escritos, tanto en Bohemia,como en periódicos y revistas, y sus transmisiones radiales,
pueden y deben ser un norte para el pueblo cubano. Una esperanza de lo que puede y debe ser Cuba. Allí,
en su último discurso, dejó bien clara la posición privilegiada del pueblo cubano: “Cuba
tiene reservado en la historia un grandioso destino, pero debe realizarlo”.
Eduardo René Chibás y Ribas muere en el Centro Médico Quirúrgico en La Habana,
el 16 de agosto de 1951. |