Eduardo R. Chibás
Testamento Político

"Me he enterado por los periódicos de que existe una originalísima acusación de comunismo contra mi formulada, sin duda gracias al humorismo de algún divertido agente de la policía judicial probablemente cansado de perseguir a los ladrones del Vedado. Algunos amigos creen ver en esta acusación una consecuencia de mis campañas a favor del prestigio de las instituciones republicanas de Cuba (instituciones que distan mucho de ser comunistas), como me hubieran podido acusar de musulmán o pariente del sultán de Turquía y me escogió a mí como pudiera escoger al señor Brandon Juda, Embajador de los Estados Unidos.
Pero las consecuencias de dicha ridícula acusación son muy serias. Cierta distinguida señorita que me saludó al cruzarse conmigo, fue interrogada por un miembro de la policía nacional, después de haberme yo alejado, sobre si me conocía y si sabía si yo era comunista y si yo era cubano. Sepan todos los agentes de su clase que no soy comunista, pero sí muy cubano, de padres cubanos, que mi padre luchó en la guerra Hispanoamericana, que mi abuela es Luisa Agramonte, quien adquirió las telas y confeccionó la gloriosa bandera de la Invasión de Maceo, que su hermano murió peleando en la guerra del 68 por Cuba. Todas esas cosas se hicieron por una Cuba libre y yo cubano, muy cubano, he luchado y lucharé a costa de todo por mantener puras las instituciones que ellos nos legaron.
Al patriotismo y a la vergüenza algunos les llaman locura u otras cosas raras. Yo sé qué clases de seres son esos y no me importa su criterio. Tengo ideas liberales, deseo por sentimientos humanitarios el mejoramiento de las clases trabajadoras, pero de eso al comunismo media un abismo. En mi corazón sólo cabe la bandera de la Invasión, no puede haber lugar para la bandera roja." El Mundo, 4 de marzo de 1928. Carta enviada al periódico y publicada en sección "Arreglando el Mundo".

Eduardo R. Chibás publica en La Gaceta de Victoriano Manteiga lo siguiente:
La Honradez de la Dictadura
"Los aduladores serviles que rodean siempre a los tiranos, son los pregoneros a sueldo de sus falsas virtudes. ¡Triste destino el de estos desventurados, siempre a caza de los favores de su amo! Seamos compasivos para con ellos que han tenido la desgracia de nacer con almas de pigmeos, y pasemos a decir nuestra verdad. El placer que ella nos produce al proclamarla, es la mejor de todas las recompensas, aunque para sentir estos placeres es menester no tener el alma encadenada.
Anuncia la prensa que Gerardo Machado ha renunciado la mitad de su sueldo para hacer economía, y los periódicos sobornados o amedrentados de Cuba, aplauden el gesto del Dictador.
A los ingenuos puede parecerles magnánima esta renuncia de mil pesos mensuales en instantes de penuria y hambre; pero a los que sabemos que el Tirano percibe, sólo por concepto de colecturías, trescientos mil pesos de entrada, esta pose de sacrificado nos hace sonreír.
Los negocios fabulosos e ilícitos realizados por la firma Mestre y Machado, que controla toda la vida económica de la Nación; las ganancias enormes de la Compañía Cubana de Electricidad que se ha adueñado de todas las plantas eléctricas de la Isla, y de la cual Machado es accionista principal; los millones prestados por el Chase National Bank, cuyo empleo no se ha podido justificar; son datos demasiado elocuentes sobre la honorabilidad del actual régimen cubano.
Cosas son éstas que no pueden olvidarse porque el Tirano renuncie a la suma, miserable para él, de mil pesos al mes, que por otra parte ha sido compensada con el aumento de doscientos mil pesos para las consignaciones del Palacio Presidencial.
Este gesto del Tirano, síntoma de reajuste general, servirá sólo para hacer temblar a los millares de empleados públicos cuyas familias dependen de su misérrimo sueldo, los cuales no pueden decretar restricciones de zafra para ganar a la bolsa.
Cada una de estas restricciones representó una merma de más de cien millones de pesos en el valor de las importaciones de Cuba procedentes de los Estados Unidos, producida por la disminución de la capacidad adquisitiva de la Isla.
Estas restricciones, repudiadas por el país entero, se llevaron a cabo contra viento y marea, porque el Déspota se había aventurado, con un grupo de amigotes, en una peligrosa jugada de bolsa, y era preciso ganar, aunque se arruinara el país.
Este régimen de despotismo, de pauperismo, de malversación, de crímenes de lesa humanidad, no puede perdurar, pues su continuación significaría la completa quiebra de la República.
Sólo un idiota o un malvado dejará de comprender esta verdad. Sólo un idiota o un malvado puede salir en defensa de un régimen que después de arruinar el país, después de entregarlo maniatado a la banca extranjera, después de vender su independencia económica, se dispone a vender también su independencia política.
Sólo un idiota o un malvado, puede atacar a los que desde años venimos luchando, con un desinterés que nadie nos podrá negar, por salvar los restos de la República. En esta lucha contra el Tirano que oprime nuestro país, hemos sufrido grandes desengaños y contrariedades, pero hemos conocido también el goce supremo que sienten los hombres cuando cumplen con su deber."
Eduardo R. Chibás
Tampa, junio de 1930

Desde New York, Hotel Alamac, Broadway y 71, Apartamento 418, escribe a Ramón Zaydín,
Director de El País el Sol en agosto 30 de 1930, lo siguiente:
"Parece ser que los leales a la situación dictatorial imperante en Cuba, tienen empeño en hacer aparecer el intervencionismo (ellos son los máximos intervencionistas) como segunda naturaleza de los cubanos desterrados, cuando en realidad todos los estudiantes exilados somos contrarios a esta seudo-solución.
Resulta inadmisible esperar de los intereses financieros que derivan hacia el imperialismo, consideraciones de índole sentimental sobre las injusticias de sus agentes en los países que explotan por intermedio de estos agentes. Pero resulta más inadmisible aún, esperar una solución a las dificultades cubanas, del Departamento de Estado, que no tenga la aquiescencia previa de los intereses financieros radicados en Cuba, ya que son las grandes corporaciones económicas de este país las que orientan la política del Departamento de Estado.
Todos los cubanos desterrados somos enemigos decididos de la Dictadura, pero los estudiantes exilados lo somos a la vez de la dictadura y de la intervención. Vemos a la dictadura una consecuencia de cierta intervención velada, pero no vemos en la intervención franca, un remedio para los más graves males derivados de la dictadura. Nuestra propaganda contra el régimen político entronizado en Cuba no puede perseguir la intervención. Su objeto al dar a conocer la verdad sobre la situación de Cuba, es hacer que la opinión popular internacional le preste a nuestro pueblo el calor de su simpatía en la lucha sorda entablada por éste contra sus opresores, y que esta opinión popular, con el peso de la autoridad que la época le concede, impida la intervención brutal de intereses extraños en favor de los que esquilman a nuestro pueblo.
Esta, y no otra, es la posición mantenida por los estudiantes exilados ante la intervención. Agradeciéndole que la haga conocer en la forma que considere oportuna, queda de usted, su afectísimo amigo.
Eduardo R. Chibás

Por la muerte del estudiante universitario Rafael Trejo publican en The Evening World de New York los siguientes cubanos: Eduardo R. Chibás, Armando Agramonte, Enrique Delahoza, Jorge Rojas y Miguel Carreras:
"El choque ocurrido entre la policía y algunos cientos de estudiantes de la Universidad de La Habana, cuando estos últimos celebraban una manifestación en honor del más eminente filósofo de Cuba, Enrique José Varona, que culminó en el asesinato del estudiante Rafael Trejo, constituye el más reciente y bárbaro acto del régimen de Machado, ya famoso por gran número de encarcelamientos, exilios y asesinatos, al cual el pueblo de Cuba había estado sometido. Después de este trágico choque, Machado ha declarado que la manifestación de los estudiantes había sido mayormente debida a elementos comunistas, no teniendo conexión alguna con la Universidad. Esta Aseveración Es Falsa; así como lo es la suposición de que los estudiantes están controlados por ninguna organización política de la oposición.
Nos oponemos a este régimen porque ha violado todo derecho público, porque ha empeñado el bien público a intereses de la banca extranjera, amenazando de ese modo nuestra independencia, y finalmente ha luchado contra los más fundamentales derechos humanos. Nos damos por avisados de que los estudiantes de la Universidad de La Habana están siguiendo el camino trazado por los estudiantes de nuestras naciones hermanas: España, Haití, Santo Domingo, Bolivia, Perú, y la Argentina, y confiamos en que el grito de rebelión pronunciado por los estudiantes repercutirá en el pueblo derrocando la oligarquía que lo oprime y lo explota."

Escribe un artículo en Bohemia del 7 de junio de 1931: "Los Expulsados del Veintisiete y el Movimiento Estudiantil"
"El crimen que representaba mutilar nuestra constitución, haciendo escarnio de las leyes y subvirtiendo nuestras instituciones al solo fin de que la camarilla gobernante se prorrogara sus mandatos y consolidara un régimen de fuerza, impuso a los estudiantes el deber de lanzarse a la vida pública.
Desde el día que lo hiciéramos tropezamos con los procedimientos drásticos puestos en práctica por el gobierno. La pacífica manifestación que desde la Universidad se dirigiera a casa del insigne Varona fue disuelta violentamente por la policía, siendo allanada la morada del Maestro. Esa misma tarde, por primera vez en nuestra historia, fuerzas de la policía nacional violaron el recinto de la Universidad y apalearon brutalmente a los estudiantes.
De esta manera comenzaba la lucha entre la Dictadura, que revivía en plena República el espíritu y los métodos de la Colonia, y la juventud, que recogiendo el legado de Martí se aprestaba a defender los ideales que dieron nacimiento a la República.
El Directorio Estudiantil Universitario, electo por aclamación en magna asamblea de estudiantes, fué el órgano que interpretando los anhelos de la clase dirigiera el movimiento. Desvinculado de los políticos y sin consejeros de ninguna clase, mantuvo la protesta en todos los ámbitos de la Isla. Desde el primer momento la Universidad se coloca al frente a la Dictadura.
El pueblo mostraba su descontento ante los juegos malabares que se hacían con los principios básicos de nuestras instituciones, pero no acertaba a comprender su trascendencia futura. De otra parte, no enfrentado todavía con la crisis económica que hoy atraviesa el país y aterrorizado por las medidas represivas empleadas por el gobierno para silenciarnos, no dio calor como debía a nuestra protesta. Mientras tanto, la sociedad apática se recreaba en la contemplación de las obras del Capitolio, sin comprender que aquel edificio colosal que se erigía a la vanidad de una oligarquía no era la casa del Congreso sino el Panteón de la República.
Se habló de expulsarnos de la Universidad. El rector jura renunciar su cátedra antes de consentirlo, alentándonos a continuar nuestra obra al tiempo que nos señalaba como la esperanza de salvación de Cuba. Días después, nos daba a escoger entre abandonar la campaña contra la ilegalidad o ser expulsados de la Universidad. Optamos por la expulsión. Sesenta estudiantes firman una protesta contra ella y son expulsados también. La Universidad es tomada militarmente. Se pretende ahogar con la violencia la voz del Derecho y el grito de la Libertad, como si las fuerzas morales pudieran ser vencidas con la fuerza bruta. La bayoneta pretende aplastar la protesta contra el crimen, pero solo consigue dominar sus manifestaciones externas. La rebeldía persistirá en estado latente pronta a manifestarse en la primera oportunidad con carácter de conflagración.
Fuimos perseguidos, objeto de continuas amenazas, injuriados sistemáticamente desde la prensa. Muchos compañeros --demasiado amantes de su tranquilidad-- huían de nosotros. Nada. sin embargo, podía detenernos en nuestra marcha. Nos habíamos trazado una línea revolucionaria y la continuaríamos hasta el final. Los diversos ofrecimientos de indulto y amnistías que nos ofrecieron, los rechazamos enérgicamente por venir de Poderes espúreos.
Acosados como fieras, para mantener nuestra inconformidad nos vimos precisados a tomar el camino de la emigración. En el destierro proseguimos la labor, y pese al carácter antimperialista que animara nuestra propaganda, fuimos calificados por los incondicionales del régimen --antiguos panegiristas de la intervención-- como intervencionistas.
Habiendo retornado temporalmente a La Habana dos de nosotros --Inclán y yo-- fuimos encarcelados y arrojados en la Galera 13 del Castillo del Príncipe en unión de otros estudiantes y con un grupo de profesionales y obreros. Allí permanecimos durante cuatro meses completamente incomunicados. Los horrores de esta prisión produjeron la locura del estudiante Tomás Gelabert y el intento de suicidio de Soto la noche del 19 de Mayo, víspera de la consagración oficial de la Dictadura. No teníamos más noticias del exterior que los recortes de periódicos que subrepticiamente nos llegaban. Leyéndolos, entre indignados y asombrados, conocimos las cosas más absurdas: desfile por Palacio de banqueros, comerciantes, industriales, profesionales, etc. para testimonearle su adhesión al nuevo Capitán General y condenar la actitud de los veinte ciudadanos sepultados en la Galera 13. Más de un centenar de estudiantes se unieron a esta caravana grotesca, y una revista estudiantil que hallaba natural el hecho de que la Universidad funcionase convertida en cuartel, pedía la cabeza de los 'traidores'. ¡Y se referían a nosotros!
En tanto, se nos ofrecía la libertad a cambio de emigrar o callar, una vez por intermedio de un oficial del Ejército que se dirigió a Alejandro Vergara, y otra, por conducto de un senador de la República que se dirigió a mi, siendo siempre rechazadas tales proposiciones de manera rotunda.
Las persecuciones, el destierro y la cárcel, sólo conseguían arraigar más en nosotros la convicción de mantenernos leales a nuestro deber de combatir la Usurpación.
Hoy, cuando el reinado del providencialismo toca a su fin y el pueblo --solidarizado con el Directorio Estudiantil-- se dispone a reconquistar los derechos que le fueron arrebatados, los estudiantes expulsados de la Universidad en 1927 por denunciar la Prórroga de Poderes, nos mantenemos firmes en nuestros puestos de avanzada, prestos a dar la arremetida definitiva por el restablecimiento de la legalidad y la imposición de la Justicia.
Eduardo R. Chibás

Después de caer Machado le escriben, agosto de 1933, una carta al presidente Carlos Manuel de Céspedes firmada por Eduardo R. Chibás, Inés Segura Bustamante, Armando Agramonte, José A. Inclán y otros expulsados de la Universidad de La Habana en 1927 que dice:
“Aspiramos a un nuevo orden de cosas, totalmente desvinculado del pasado, que contenga en sí las ansias insatisfechas de renovación integral que animan a nuestro pueblo. Y la única forma de conseguir esta finalidad es convocando a una asamblea constituyente, libre y con facultades legislativas sin nexo alguno con el régimen fracasado. Precisamente, sin embargo, es necesario consolidar las victorias conquistadas hasta ahora, aniquilando definitivamente las fuerzas contrarrevolucionarias y destrozando los restos del engranaje político del machadato, para despejar así el camino de la Revolución en Marcha.
Sólo colmando estas aspiraciones populares cumplirá el Gobierno Provisional su misión histórica y responderá específicamente a los postulados de la Revolución.”

El 14 de octubre de 1933 habla Eduardo R. Chibás en la CMW "La Voz de las Antillas" en defensa del gobierno revolucionario:
"Sean nuestras primeras palabras para honrar la memoria de todos los que han ofrendado su vida en defensa del Gobierno Revolucionario, en defensa del derecho de libre determinación que ampara a todos los pueblos libres del mundo. Sea ella un homenaje a la memoria de todas las víctimas de la lucha por los principios de la Revolución. Pero ellas no han desaparecido en vano. El derecho del pueblo cubano a la propia determinación, la afirmación de nuestra soberanía y nuestra libertad política y económica, serán las conquistas permanentes sobre las cuales se asentará la nueva República verdaderamente libre, digna y soberana. Por eso, porque ésta no es una revuelta ni una mera rebelión armada, sino una revolución que persigue un cambio en la estructura económica del régimen, es por lo que ha encontrado una oposición desesperada que intenta por todos los medios salvar sus privilegios. Y es que la revolución tiende a destruir los grandes monopolios extranjeros, a eliminar a sus servidores nativos, reintegrar al pueblo las propiedades que les fueron robadas por los politicastros e impedir que un grupo de parásitos privilegiados medren a la sombra de los cubanos.
¿Quiénes inspiran la oposición al Gobierno Revolucionario y mantienen la agitación en el país? En primer término los machadistas que desean reintegrar el Poder a un Gobierno de tipo conservador que les garantice sus propiedades mal habidas. Después, todos los que sienten afectados sus privilegios o sus intereses ilegítimos por la justicia revolucionaria.
Hoy, como hace seis años, avizoramos el porvenir con la misma claridad de entonces, y estamos seguros, tan firmes en nuestra convicción como en 1927, de que los intereses permanentes de Cuba, están representados por el gobierno apolítico provisional revolucionario que preside el profesor Ramón Grau San Martín."

El 27 de noviembre de 1933 para conmemorar el fusilamiento de los estudiantes, habla en nombre del Alcalde de La Habana, Dr. Alejandro Vergara:
"Los momentos no son propicios para pronunciar discursos, sólo dedicaré breves frases, sencillas, pero sinceras, a la memoria de todos los estudiantes que han caído luchando por la independencia patria: mártires del 71 y también los de 1930, ya que todos ofrendaron sus vidas por un ideal puro y patriótico. Rodeando estos panteones estamos nosotros para rendir tributo a la memoria de mártires y héroes. A nuestros compañeros caídos, Pío Alvarez, el héroe entre los héroes, el más valiente, muchacho prodigioso que captara el afecto y la simpatía de cuantos tuvimos el honor de ser sus amigos. Fueron tan grandes sus hazañas y tan audaces, que la compañía de Pío Alvarez en nuestros trabajos, nos daba cierta seguridad por difícil que fuera la empresa a realizar. Cerca de Pío está la tumba de Rubiera, el más ingenuo y más puro de nuestros compañeros de lucha, que fue mi discípulo de historia en los tiempos en que juntos estuvimos presos en Isla de Pinos, y no olvido jamás cuando unos días antes de ser villanamente asesinado, lo vi escribiendo unas cuartillas; era el discurso que iba a pronunciar en el Instituto cuando se derrocara a Machado, y la pureza de su alma y su ingenuidad le hacían afirmar en aquellos días, que al tirano le quedaban sólo horas en el poder. Cayó asesinado Rubierita, fue derrocado el tirano, el Instituto ha reanudado sus funciones académicas y Rubierita no pudo pronunciar su discurso. Alpízar, loco de audacia, valiente al extremo, a quien la tiranía pagada, bañado en su propia sangre, lo arrastró hasta Atarés, para darle tortura hasta que exhaló su último suspiro. Trejo, Hidalgo, los hermanos Alvarez, y otros más que murieron en aras de la libertad. Sus recuerdos jamás se separarán de nuestras mentes, ya que ellos con Julio Antonio Mella, han escrito las páginas más brillantes del estudiantado continental, por sus sacrificios y abnegación en aras de un ideal. A la vista de estos ejemplos en un día como hoy, todos los corazones nobles y puros, deben de arrancar de sus pechos las pasiones y mezquindades para elevar el espíritu a las alturas, donde se encuentran estos héroes y estos mártires, y junto a Pío Alvarez, Rubierita, Alpízar, Trejo, Hidalgo y otros más, jurar solemnemente que vamos a deponer esas luchas fratricidas, para que todos unidos marchemos, luchando por el mantenimiento de los mismos ideales que provocaron la caída de los héroes del 71 y del 33."

En protesta por la tortura y asesinato del joven de 19 años Mario Cadenas escriben en un artículo Justo Carrillo, Rafael García Bárcena, Augusto Valdés Miranda y Eduardo R. Chibás:
"Desenvolviéndose el ejército fuera de las actividades que le fueron encomendadas por la República, imperando la desorganización administrativa, y siendo imposible presenciar en calma los crímenes, depredaciones, atropellos y vejámenes que en nombre de la República se cometían, nos alejamos primero de las esferas oficiales y nos impusimos después de nuestro deber de informarle al Presidente la situación real de Cuba, para recomendarle las decisiones inmediatas que estimábamos requerían los graves acontecimientos de aquel día 16 de diciembre de 1933."

"Los últimos días del Gobierno de Grau" artículo firmado por Chibás, Carrillo, García Bárcena y Valdés Miranda:
"Los estudiantes de Cuba han rubricado con la sangre de una legión de mártires insignes, a través de dos siglos de apostolado universitario, la página más gloriosa del estudiantado mundial. El golpe revolucionario del 4 de septiembre, al ofrecer al país una bella promesa de liberación para las grandes masas oprimidas del pueblo, secularmente sometidas en forma material y psicológica a la dominación extranjera, encontró el calor entusiasta de la juventud estudiantil. Hay un hecho. A través de toda nuestra historia se observa siempre la fina intuición del estudiantado para denunciar los peligros que amenazan los intereses de Cuba, y señalan las oportunidades de superación presentadas. Releyendo las proclamas estudiantiles (desde muchos años atrás) se hace posible aquilatar el hecho que señalamos. Por desgracia, la Nación reacciona demasiado tarde, cuando el peligro denunciado se ha convertido en abrumadora realidad o la oportunidad la superación señalada se ha desvanecido en el horizonte.
El movimiento revolucionario del 4 de septiembre al ofrecer a Cuba una oportunidad magnífica de estructurarse sobre sólidas bases de independencia económica y dignidad política, encontró el calor del estudiantado. Pero precisaba, para conseguir dicha felicidad dignificante, el empeño de una mayoría de la población, el concurso de figuras representativas del país y la colaboración en los distintos órdenes de la vida pública, de los hombres más aptos.
Estos prerequisitos faltaron, bien por miopía política para comprender sus intereses de esos elementos --quienes ya habían apuntado con su incomprensión durante los cinco primeros años de la tiranía de Machado--, bien por la incapacidad de los hombres del Gobierno revolucionario para sumarse su concurso. Sea uno u otro el factor determinante del hecho, ello debilitó extraordinariamente a la autoridad civil frente al Poder militar y dio oportunidad, además, a los hombres menos aptos y morales para escalar las posiciones de mayores responsabilidades. El mal que acabamos de señalar se fue acentuando con el transcurso del tiempo, hasta hacer moralmente imposible que los hombres honrados y sinceros que defendían el movimiento, lo continuaran defendiendo. La Revolución se desvirtuaba, no se trataba ya tanto de defender la Revolución como de defender a grupos de señores encasillados en series de posiciones. El estudiantado, ante ese cambio de las condiciones objetivas, tenía que enfrentarse con el Gobierno. Y se enfrentó.
El Instituto de La Habana, el primero en pronunciarse, se dirigió en manifestación a Palacio, en protesta contra el asesinato de Mario Cadena. El Presidente Grau supo afrontar el momento. Sin más armas que la de su prestigio personal, bajó a la calle, se confundió con los manifestantes y ofreció que se haría justicia. Los manifestantes se retiraron dándole vivas a Grau. Pero las causas de la inquietud estudiantil eran demasiado hondas para poderlas dominar la autoridad personal de un hombre. Las manifestaciones de protesta del Instituto de La Habana se sucedieron. Delegaciones de los Directorios del interior, especialmente el de Matanzas, nos visitaron para coordinar una protesta general contra el Gobierno. Cundía rápidamente la rebeldía en las filas del estudiantado. El climax de la protesta lo representó la Asamblea General de los estudiantes de la Universidad."

Artículo "Cuba Necesita Paz" publicado el día 10 de marzo de 1934 en Bohemia.
"Estos señores gubernamentales no escarmientan con la suerte sufrida por los fugitivos del 12 de agosto, y se empeñan en recurrir a los viejos procedimientos para imponer la tranquilidad. Tendrán, seguramente, el mismo éxito que los machadistas. Coinciden ambos en sus odios. Odio a la Universidad, que dio la clarinada de 1927 como la da hoy, odio al estudiante, al magisterio, a las clases intelectuales y a las clases productoras. Odio a lo nuevo, a la juventud, a los principios que éstos predicaron antes y a la revolución de la que son renegados. Debo manifestar sinceramente que no creo al Coronel Mendieta de la misma contextura moral que los aprovechados sin escrúpulo que lo aconsejan lanzarse por el camino de la violencia. Por eso mismo, por su ´honradez particular´, es tan lamentable su caso. Su responsabilidad no desaparece por ello. La tranquilidad y la paz no se imponen con pólvora, palmacristi, goma, ni persecución económica. Es siempre peligroso recurrir al régimen de terror, los victimarios de hoy pueden ser las víctimas del mañana. Sólo una mente de cancerbero, puede pensar que la sangre intimida, que el miedo pacifica o la persecución económica doblega los corazones dignos. Esas torpes represalias sólo sirven en realidad como acicate de nuevas rebeldías. Los efectos represivos del terror, son transitorios, pero sus engendros son siempre trituradores del orden........ e imprevisibles. El terror, convertido en fórmula de gobierno, arma al pueblo con el odio y el impulso del que se siente justiciero. Lo experimentaron los machadistas. La paz sólo puede fundamentarse en la justicia. La paz fundamentada en las bayonetas es propia de los esclavos. Para obtener en `última´ ratio la paz del springfield, no valía la pena haber luchado contra el tirano. La paz fundamentada en `roedores´ de embajada, o en sanguijuelas del Tesoro Nacional es indigna de los hombres de cierto `standard´ de dignidad. La República necesita paz, pero sólo un gobierno que cuente con el apoyo de los gobernados, debilidad civil es lo que produce las extralimitaciones militares. Precisa establecer la armonía y la paz, pero ellas no se pueden fundamentar sobre una rastrera mentalidad politiqueril sin principios ni moral, ni sobre el palmacristi, la goma, la represalia y la coacción. Los hombres que lucharon sinceramente contra el gran déspota y que no son renegados ni traidores a la revolución, ni se han convertido en sus mercenarios, la tranquilidad y la paz no se imponen con pólvora, palmacristi, goma, ni persecución económica. Es siempre peligroso recurrir al régimen de terror, los victimarios de hoy pueden ser las víctimas del mañana. Sólo una mente de cancerbero, puede pensar que la sangre intimida, que el miedo pacifica o la persecución económica doblega los corazones dignos. Esas torpes represalias sólo sirven en realidad como acicate de nuevas rebeldías. Los efectos represivos del terror, son transitorios, pero sus engendros son siempres trituradores del orden... e imprevisibles. El terror, convertido en fórmula de gobierno, arma al pueblo con el odio y el impulso del que se siente justiciero. Bien lo experimentaron los machadistas. La paz sólo puede fundamentarse en la justicia. La paz fundamentada en las bayonetas es propia de los esclavos. Para obtener en 'última ratio' la paz del springfield, no valía la pena haber luchado contra el tirano. La paz fundamentada en `roedores´ de embajada, o en sanguijuelas del Tesoro Nacional es indigna de los hombres de cierto `standard´ de dignidad. La República necesita paz, pero sólo un Gobierno que cuente con el apoyo de los gobernados podrá proporcionar la paz y celebrar elecciones. Sólo un gobierno de amplia base civil dejará de ser un muñeco del Ejército y merecerá la confianza pública. Sólo un gobierno de peso nacional, podrá equilibrar el peso de la espada. Hoy, lo mismo que en tiempo de Grau, sostengo la tesis de que el predominio militar no obedece tanto a la voluntad de los militares como a la inconsistencia del gobierno civil. Es la debilidad civil lo que produce las extralimitaciones militares. Precisa establecer la armonía y la paz, pero ellas no se pueden fundamentar sobre una rastrera mentalidad politiqueril sin principios ni moral, ni sobre el palmacristi, la goma , la represalia y la coacción. Los hombres que lucharon sinceramente contra el gran déspota y que no son renegados ni traidores a la revolución, ni se han convertido en sus mercenarios, los hombres que no han hecho de sus méritos revolucionarios una garrocha para saltar a las más altas posiciones con el fin de enriquecerse, los revolucionarios sinceros que han despreciado el poder o han pasado por él para empobrecerse más, no pueden ver impasibles cómo se producen, para burla y escarnio de ellos, los mismos males contra lo cuales lucharon y se sacrificaron desinteresadamente. Si permanecen indiferentes, se convertirían en miserables indignos de su pasado. Todos los cubanos de buena voluntad están en el deber de unirse para cooperar sin ambiciones a la formación de un gobierno capacitado, justo y honrado, que pueda propiciar la armonía y la paz."

Publicado en Diario de la Marina el 23 de marzo de 1934.
Por sí y en nombre de Justo Carrillo, Rafael García Bárcena y Polo Miranda se dirige:
A nuestros detractores en general, lidercillos insinceros de todas las "Alas" y sectores, y a José Chelala, Secretario general del Partido Comunista, en particular.
Señores:
La actitud de Justo Carrillo, Rafael García Bárcena, Polo Miranda y mía, de mantener nuestras convicciones y principios por encima de toda consideración de sectarismo, partidarismo, amistad, etc., llegando inclusive a abandonar el Poder -- del cual éramos factor decisivo-- por encontrarnos imposibilitados de cumplir desde el gobierno nuestro programa (actitud sin precedente en Cuba y que ninguno de ustedes sería capaz de imitar) ha destapado las esclusas de sus envidiosas subconsciencias.
Como en el caso de aquel comunista de marras, que entendía el marxismo como la repartición de los capitales y en su espantosa miseria tenía por "ideal", no el elevar su condición de vida, sino el de rebajar la de los demás a su nivel, así ustedes, lidercillos sin prestigio, aspiran a destruir el prestigio de los demás, en vez de ganarse uno con una historia límpida de sacrificios y luchas -- que podrá tener sus errores--, pero no estar manchado con ninguna desvergüenza. Esa es la lucha de ustedes por la "igualdad moral".
El más agresivo de nuestros detractores--quienes por cierto sólo han podido lanzar contra nosotros acusaciones absurdas de masacradores de obreros y servidores del Imperialismo-- es el político comunista José Chelala. Veamos lo que dice:
Chelala admite con franqueza en un artículo publicado en "Ahora" haber recibido durante once meses (a espaldas de sus compañeros) mil francos mensuales --subvención según nosotros, préstamo según él-- del señor René Morales, representante en Europa del Partido Unión Nacionalista, y se justifica a su manera, de acuerdo con su "moral revolucionaria". No estamos de acuerdo con esa moral revolucionaria, pero reconocemos, honradamente, que los once mil francos que recibió del señor René Morales, no variaron en nada su línea revolucionaria.
Chelala habla de la huelga general que él preparaba con el Partido Comunista contra el gobierno de Grau ¿pero no era él uno de los "líderes" que ordenó suspender, dar por terminada, la huelga general contra Machado, y que las masas proletarias de Cuba continuaron hasta derribar al tirano, a pesar las recomendaciones del líder Chelala y sus camaradas?
¿No traicionaron los que tal hicieron la lucha del estudiantado y de todo el pueblo de Cuba contra Machado? ¿No traicionaron con ello también los intereses del proletariado?
A su regreso de París, determinó Chelala que el Partido Comunista participara por primera vez en una elección, justamente en el año 1932, cuando los mismos políticos burgueses-hasta los más corrompidos y reaccionarios-- fueron al retraimiento, negándole toda clase de colaboración al machadato. ¿No produjo esta medida un gran descontento entre los elementos más honrados del Partido Comunista, incluyendo a Barceló y a Aureliano Sánchez Arango?
Nosotros creíamos que Chelala nos había acusado en la Asamblea del 6 de enero de complicidad "en la masacre del Hotel Nacional" refiriéndose a los oficiales, pero ahora nos aclara que de lo que nos acusó fue de complicidad en la matanza de soldados que hicieron los oficiales machadistas desde el Hotel Nacional, porque el Gobierno dejó a los oficiales concentrarse y armarse criminalmente. Es curioso ver a Chelala, en esas palabras, defendiendo la integridad del nuevo ejército, defendiendo la vida de los pobrecitos soldados a quienes él acusa en otras ocasiones de masacrar obreros. Por lo visto --según Chelala-- el gobierno de Grau debió principiar por exterminar a todos los oficiales para que éstos no se pudieran concentrar en el Nacional y disparar luego sobre los soldados. Pura demagogia.
Nos acusa Chelala, de manera ridícula, de complicidad en el asesinato de Mario Cadenas y en la masacre de la Fraternidad. Nuestra actitud verdadera, en ambos casos, él no la puede ignorar.
Habla Chelala de nuestra falta de valor para reconocer los errores. Y nosotros hemos admitido nuestros errores con una sinceridad desacostumbrada en Cuba.
Algunos "aprovechados" del gobierno del 4 de septiembre que están despechados por haberles arrebatado o puesto en peligro sus "provechos" con nuestra actitud acorde con nuestros ideales, nos acusan de "poca firmeza" al abandonar el gobierno. La firmeza-- para nosotros-- no se mide por la resistencia empleada en aferrarse a un gobierno, a un partido, a un grupo, o a una prebenda. Nosotros medimos la firmeza por la fortaleza demostrada en mantenernos leal a sus convicciones y principios, aunque tenga uno que ponerse contra todo y contra todos.
Otros señores, en cambio, nos acusan de habernos demorado en ver la realidad. Estos señoritos (casi todos los que así piensan son "pepillitos") tienen parte de razón. Dominados por el entusiasmo de crear una República digna de "hombres" libres, no comprendimos en mucho tiempo que la incomprensión y la podredumbre del medio, imposibilitaban realizar nuestros ideales sin una dura labor previa de educación social y de preparación cívica.
Al menos nadie ha puesto en duda todavía nuestro desinterés personal. En tiempos de Grau rechazamos todo cargo público, desde la segunda posición de la República --que se nos ofreció- para abajo. Nada aceptamos de ningún gobierno. Si alguien sabe de algo que aceptamos, ¡que lo diga! La verdad es que hicimos mayores sacrificios económicos mientras estuvimos en el Poder que cuando estábamos en la Oposición.
Uno de nosotros, Carrillo, entró en el Poder con automóvil y salió sin él. En cambio, muchos liderzuelos que nos atacan, (y en esto no nos referimos a Chelala) han "pescado" en la revolución, máquinas, variadas prebendas, jugosas becas al extranjero, etc. Y aquí están incluidos lidercitos de todas las "alas" y de todos los partidos.
De una cosa estamos convencidos después de nuestras experiencias, de que entre todos los líderes de todos los grupos de toda Cuba, se pueden contar con los dedos de una mano, los que hubieran actuado como lo hicimos nosotros estando en nuestra posición.
Chelala es de los que cree que las masas obreras y campesinas, cuando empiezan a vivir bien, no quieren saber nada de la lucha, que es preciso perturbar el mecanismo de la producción, lanzar a tea incendiaria a través del país entero, empeorar la situación de la clase obrera y campesina, para que se sientan revolucionarias, y que Machado era el mejor gobernante, porque era un agente radicalizador, pero esto es de un escepticismo insultante para las masas. Ese sabotage, dirigido contra los intereses de las masas obreras y campesinas, es una táctica antirevolucionaria que se vuelve contra quien la aplica en cualquier país donde el proletariado tenga plena consciencia de sus intereses. El líder que entienda su deber el lanzar las masas a engarzar la lucha a cada momento, sin ton ni son, llevándolas a ser batidas continuamente por la estrategia enemiga, está traicionando los intereses de las masas.
Estimamos que el sistema capitalista, es el más monstruoso de la historia, ha cumplido su misión histórica y debe desaparecer, pero no estamos de acuerdo ni con la táctica ni con la moral de algunos lidercitos de la izquierda.
Chelala que sí tiene historia revolucionaria y algunos lidercitos que no se dejaron ver durante el machadato (probables aspirantes a una beca en el extranjero) nos acusan de ser instrumentos del imperialismo, de los capitalistas criollos, masacradores de obreros, etc., etc. ¿Pero esas mismas acusaciones no se la dirigen a ellos la oposición radical del Partido Bolshevique Leninista con Trotzki al frente? ¿No acusa Trotzki a la burocracia Stalinista de haber claudicado ante el Imperialismo Internacional con su teoría reaccionaria y social-demócrata de "el socialismo en un solo país", que ignora la división internacional del trabajo, el concepto de la economía mundial, el fundamento inconmovible del internacionalismo marxista? ¿No acusa Trotzki, de cobarde, estúpida y criminal a la política seguida por los burócratas Stalinistas en ¿Nuestra posición más claramente? Pues frente a los sectores gubernamentales, frente a las medidas reaccionarias y machadizantes, frente al militarismo y frente a la explotación extranjera del pueblo cubano y contra ustedes, señores pseudolidercillos.
Alemania y en China, donde los obreros fueron masacrados por la torpeza inconsciente de los caudillos de la Tercera Internacional? ¿No acusa Trotzki a los burócratas Stalinistas de haber claudicado ante el Imperialismo Americano comprando el reconocimiento con el compromiso de no alimentar la propaganda roja en los Estados Unidos y sus zonas de influencia?
¿No acusan los anarquistas a los comunistas de haber masacrado en la U.R.S.S. a las masas obreras anarquistas rusas? Basta de acusaciones ridículas y absurdas hechas con una mala fe y falta de escrúpulos absolutos
Hace muchos años iniciamos nuestra lucha por la dignificación plena de nuestro pueblo y contra el Imperialismo extranjero, animados por un 99 por ciento de humanidad y solo un 1 por ciento de desprecio, hoy, después de nuestras experiencias y después de conocerlos a ustedes, continuamos la lucha, pero animados por un poco menos de humanidad y un poco más de desprecio.
Y punto final. No volveremos a molestarnos en contestarles, señores detractores.
Eduardo R. Chibás

Carta escrita a Carlos Mendieta en mayo de 1934.

"Coronel Carlos Mendieta y Montefur
Presidente Provisional de la República

Coronel:
En entrevista memorable que sostuve con usted, en compañía de Emilio Laurent, Alejandro Vergara y Justo Carrillo, reunidos en asamblea en el Campamento de Columbia, convino usted con nosotros en que sólo un gobierno revolucionario formado por las figuras más representativas y prestigiosas de la revolución y no un descarnado cooperativismo de nueva factura como el actual, podría rescatar la autoridad civil y restablecer la paz y la normalidad política. Nos juró usted por su HONOR que no aceptaría la Presidencia de la República, por estimar como nosotros, que no era usted la persona indicada en aquel momento para ocupar dicho cargo, y añadió que si algún día era gobierno, antes se daría un tiro en el corazón que permitir que se eclipsara la libertad o se derramara sangre estudiantil. Nos rogó usted que le señaláramos siempre sus errores con absoluta sinceridad. Hoy, coronel, voy a complacer su ruego de aquel día recordándole sus juramentos fallidos y señalándole sus errores.
Yo, que no pertenezco a ninguno de los partidos o grupos que se encuentran en la oposición, ni se me puede acusar de comunista o sindicalista sino por hombres de la contextura moral de
un Calvo o un Fors, que no tengo aspiración política alguna (reiteradamente se me ofreció la Alcaldía de La Habana durante el gobierno de Grau y no quise aceptarla), me voy a permitir hacerle algunas consideraciones sobre la desastrosa política seguida por su gobierno cooperativista.
Me separé del gobierno de Grau por lealtad a mis convicciones y principios violados por los desmanes y pillajes de la soldadesca contra los cuales usted y sus actuales colaboradores protestaban entonces, y veo ahora, con asombro, que los ardorosos protestantes de ayer, que los que censuraban rudamente, hacen causa común con los asesinos de Mario Cadenas. Olvidando también el ´vicio de origen´ y la masacre de Atarés reparten ahora distintivos azul turquí a los soldados que dispararon contra sus correligionarios, premiándolos ´por su heroica conducta en Atarés´. Se concede carta blanca a los militares para realizar toda clase de desmanes, al amparo, desde luego, de esas sólidas murallas del fuero militar. En tiempos de Machado el ejército realizaba sus atropellos pasando por encima de la ley, sin que se ´legalizaran´, en tanto que su gobierno les ha dado fuerza legal a los atropellos de la soldadesca manchada de sangre estudiantil. Más de quinientos casos de raptos y violaciones –no contamos los asesinatos—quedarán impunes; pues su gobierno acaba de aprobar una amnistía para toda clase de delitos cometidos por militares. El Dr. Irisarri ha renunciado la acusación privada contra el sargento que asesinó al mártir abecedario Julio Pérez, porque el gobierno cooperativista que usted preside, en el cual figura el ABC, ha premiado el crimen con un ascenso.
Su gobierno, Coronel Mendieta, no ha tenido 30 de septiembre, ni 30 de diciembre, ni 4 de enero. Se ha iniciado con un 7 de agosto. Los incondicionales de nuevo cuño y los fascistas tropicales, para justificar el acto de carnicería del Instituto y la matanza en las calles de Santiago de Cuba, afirman que los estudiantes alborotaban provocando así al Ejército Constitucional. Recuerde, Coronel, que en los tiempos de Machado los estudiantes organizaban ´tánganas´ continuas, insultaban a la policía y en las demostraciones se rompían vidrieras sin que se empleara nunca contra ellos el fuego de las ametralladoras. Entonces, usted, refugiado en esa bandera, se indignaba porque la policía disolvía las manifestaciones estudiantiles a toletazos. Ahora usa usted las ametralladoras. Si las protestas estudiantiles justifican las represiones sangrientas de los gobiernos, bien muertos están Trejo, Alpízar, Rubiera, Pío Alvarez, Fuertes Blandino, etc., porque la provocación de ellos al gobierno de Machado fue algo mayor que la provocación de los muchachos del Instituto al gobierno de usted.
Observe, coronel, que aplauden, alientan y justifican sus enormidades, casi los mismos hombres que aplaudían, alentaban y justificaban a Machado, en aquellos lejanos tiempos en que usted organizaba el Partido Unión Nacionalista para defender (¡oh error!) las libertades públicas y combatir la tiranía. Si usted continúa aplicando sistemáticamente los procedimientos de Machado; mejor, si usted continúa calcando admirablemente sus actos sangrientos, será menos disculpable que él, porque usted subió al Poder envuelto en el manto de la libertad y en nombre de la revolución. Usted sería, en este caso traidor a la revolución, a sus principios, a su ejecutoria de honradez y a su historia magnífica de viejo revolucionario. !Cuidado, coronel, que ya asoman las nuevas porras, los Heraldos de Cuba, los cachorros de Averhoff, Zubizarreta y Fernández Ros! Sólo falta que usted se preste a caracterizar a Machado. No justifique, por último, ante la historia, con un nuevo mar de sangre, el suicidio del coronel Méndez Peñate.
¿Estamos por ventura retornando a los tiempos en que todo aquel que denunciaba un crimen del gobierno era acusado de comunista? ¿No recuerda cuando don Carlos de la Torre y usted mismo fueron acusados de comunistas? ¿No recuerda los tiempos en que mantenía usted contacto con Julio Antonio Mella? ¿No recuerda cuando juraba Vd. por su honor en Isla de Pinos a los comunistas que si algún día era Presidente respetaría sus ideas? ¿No recuerda cómo se indignaba Vd. cuando Machado rompía las organizaciones del proletariado? ¿Qué me dice de las balas `dum-dum` y los gases venenosos?
Cuando los esfuerzos que realizaban el Capitán Inclan y el Comandante Hidalgo, hermano de Chacho Hidalgo, el ayudante de Peraza asesinado en Loma del Toro (¿se acuerda usted del Gral. Peraza, Coronel
Mendieta?), y los esfuerzos mios para obtener la retirada de los muchachos situados frente al Instituto parecíán que iban a triunfar
(porque a nosotros no nos importa arriesgar nuestras vidas, Coronel, pero somos cobardes cuando vemos en peligro la de jóvenes de quince años, y digaselo asi a sus secretarios que planearon las batallas del Hotel “Nacional” y del Castillo de Atarés, llegó un piquete de soldados
que sin previo aviso abrió fuego sobre los estudiantes.
El estudiantado quiere estudiar, tiene en ello más interés que nadie; pero no puede hacerlo si hordas amarillas invaden a tiros y culatazos los centros de enseñanza. ¿Es que los machadistas influyentes de su gobierno quieren vengarse ahora de la guerra que el estudiantado les hizo durante siete años? ¿Es que los oportunistas y los traidores a la revolución que pululan en su gobierno cooperativista, pretenden vengarse de la historia brillante del estudiantado, jamás arrodillado ante una Embajada y siempre rebelde ante la injusticia y el crimen?, lo mismo en tiempo de Machado, de Céspedes, de Grau que de usted?
Un miembro de su gabinete, Martínez Sáenz, que le debe mucho de su fama a trabajos realizados por estudiantes que permanecen ignorados, acaba de lanzar el más torpe insulto a la faz del estudiantado. Ha dicho, parodiando un viejo disco de Zubizarreta: “Manos ocultas mueven la protesta estudiantil`. Es falso, Coronel, son las torpezas del gobierno --hoy como ayer-- las que agitan al estudiantado y las que impiden que haya paz y orden en el país. Ese estudiantado que hoy es insultado ha dado más mártires a la lucha contra Machado que todos los sectores reunidos que forman su gobierno titulado revolucionario. Sus dirigentes, que integraban el Directorio Estudiantil Universitario tan calumniado por los oportunistas y los ambiciosos, ?Sabe usted lo que hacen hoy? En su mayoria trabajan. Como Mongo Miyar, modesto mensajero en la Casa Crusellas, que diariamente atraviesa la Habana a pie en todas direcciones, no obstante su talento; Garcia Barcena, mecanógrafo en un bufete de la calle Consulado numero 52; y asi, muchos mas. Porque la mayoria de los miembros del Dirctorio –es lastima que no podamos decir todos- no ha querido aceptar nada ni del gobierno de Grau ni de ningún gobierno. Tenga la seguridad, Coronel, de que a la caida de su gobierno ningún miembro de su Estado Mayor, ni de la Directriz del A B C se verá obligado a aceptar un trabajo de mecanógrafo o un puesto de mensajero.

He procurado estar, Coronel, al dirigirme a usted, todo lo sereno que es posible estar, después de la jornada sangrienta del 3 de Mayo. Antes de terminar quiero advertirle que no estoy dispuesto a comparecer ante el Tribunal de Defensa Nacional creado por su gobierno para perseguir a los revolucionarios y que ha sustituido al Tribunal Nacional de Sanciones creado para castigar a los machadistas.
De usted, atentamente.
Eduardo R. Chibás".
Mayo de 1934

Dos Casos Sintomáticos: Hoffman y Guiteras por Eddy Chibás (Publicado por la revista Bohemia el 12 de agosto de 1934)

"Conocí al Coronel Hoffman el verano de 1930 en la ciudad de New York. Un grupo de estudiantes desterrados, con los fondos que reunimos practicando durante algunos meses la virtud ahorrativa de la 'petite bourjois', sin que nos ayudara un solo oposicionista de Cuba, exceptuando --es lo cierto-- al Coronel Mendieta, tratábamos de conseguir dos ametralladoras para regresar a Cuba.
Con ese motivo, Enrique Delahoza, Armando Agramonte y yo, por intermedio de Seiglie, nos conectamos con el Coronel Hoffman, pensando que podría ayudarnos en nuestro empeño de conseguir las ametralladoras por su conocimiento y relaciones en los Estados Unidos. Siempre recordaré la entrevista. El Coronel, que esperaba con seguridad encontrarse con unos señores imponentes y barbudos, perdió la serenidad por una vez en su vida y se nos mostró asombrado cuando nos vio llegar. Rápidamente se recobró y nos dijo con afable ironía mirando hacia Delahoza: 'Ustedes se han equivocado de camino'. No me necesitan a mi para lo que ustedes quieren, pues lo pueden conseguir fácilmente en la juguetería de Best; allí encontrarán sus ametralladoras'. Respondimos con cierta violencia haciendo algunas consideraciones sobre los hombres de su edad que por cobardía, servilismo y ambición de lucro obligaban a la juventud a hacer lo que otros no hacían. Hoffman echó a un lado toda su ironía y nos dijo: 'Simpatizo profundamente con su pueblo y la causa que ustedes defienden. Lamento no poderles servir en lo que me piden, pero estoy dispuesto a ayudarlos económicamente si me lo permiten.' Y añadió después de un momento de concentración: 'a Machado sólo se le puede derribar con una revolución, con un movimiento armado, serio y bien organizado. Eso tendrá que prepararse desde este país. Cuando ese momento llegue yo les doy mi palabra de ir a luchar por la libertad de su pueblo como hicieron otros americanos en 1898.' Entonces nos tocó a nosotros sorprendernos de su promesa y del ofrecimiento económico que nos hacía este americano, cuando prácticamente ningún cubano nos había querido ayudar en nuestro empeño. Rechazamos el ofrecimiento y no tomamos en serio la promesa.
Un año más tarde, estando nosotros en Cuba, en agosto de 1931, conocimos que Hoffman cumplía la promesa que nos hiciera. El era uno de los principales organizadores de la expedición de Gibara. Al ocurrir un accidente que le impidió llegar al barco expedicionario en el momento de salir la expedición, decide llegar a Gibara antes que los expedicionarios. Toma un automóvil y se dirige al Sur a toda velocidad. Sufre un accidente en el camino y coge entonces el primer tren que pasa. En Miami sube a un aeroplano. En La Habana toma un automóvil y se dirige a Gibara. Es detenido por el ejército al llegar a Camagüey. No hay duda que este americano tenía ganas verdaderas de batirse.
La semana pasada conversando con el Coronel en una residencia del Vedado, la del propio Secretario dimitente de Justicia Dr. Montero, me enseñó un telegrama que el Fiscal General de los Estados Unidos le dirigiera recientemente a su dirección de New York, requiriendo su presencia ante él, para responder del cargo que le hacía la policía neoyorquina de violar las leyes de neutralidad con motivo de su participación en la expedición de Gibara. Me sorprendió que la Secretaría de Estado no se hubiera interesado en obtener del Gobierno Federal el archivo de esta causa. Le aconsejé que no le enseñara a nadie el telegrama, pues si llegaba a conocimiento de las autoridades cubanas el asunto, existía la posibilidad de que el actual 'gobierno revolucionario' lo extraditara para hacerlo responder ante los Tribunales americanos de su participación en la expedición de Gibara. Parece ser que el Coronel Hoffman no hizo caso de mi advertencia y hoy está en el Castillo del Príncipe sujeto a un expediente de expulsión.
Yo me pregunto ahora: ¿qué hacían cuando la expedición de Gibara los actuales responsables de su prisión? Algunos eran indiferentes a la lucha, otros combatían a favor de la tiranía. Quizás entre los que ordenaron su prisión, en este pestilente Agosto, figuran algunos de los que intervinieron en su prisión en su detención en aquel Agosto de 1931. Una acusación fantástica, absurda y ridícula de conspirar, la cárcel y un expediente ignominioso de expulsión, es el pago que este Gobierno le ha dado a un americano generoso y digno, por sus grandes servicios a la Revolución. Las atenciones de que fuera objeto por parte del Capitán Coloma, en el Castillo del Príncipe, no disminuye el vejamen que representa su prisión.

GUITERAS
El caso Guiteras debe ser un motivo de alarma para todo el que sea sinceramente revolucionario, para todo aquel que comprenda la Revolución como ansia de renovación y superación y no como el despojo de posiciones a los Machadistas para colocarse en su lugar, venderse a los intereses extranjeros y principiar a robar y matar, para todo el que entienda que la revolución no consiste en disparar tiros, colocar bombas, matar porristas y saquear casas de machadistas, para todo el que no sea un traidor, un renegado de la Revolución. Combatí a Guiteras durante el gobierno de Grau, pero en todo momento -como revolucionario- merece el respeto de los hombres que sean dignos de vivir en Cuba después de la caída de Machado. Llegó a la Secretaría de Gobernación porque se le pidió que la ocupara y no porque anduviera solicitando el puesto. Tuvo muchos errores en el desempeño de su cargo, pero sólo lo animó en su función la pasión revolucionaria sin descender jamás a la politiquería ni al mezquino sectarismo. Aceptaba lo mismo a un abecedario, a un nacionalista, a cualquiera siempre que fuera revolucionario. Vivió y sintió la Revolución. Fue engañado por algunos falsos revolucionarios en quienes depositó su confianza "y que robaron". Pero lo que más admiro en Guiteras -lo único que admiro en él, además de su condición de revolucionario-- es haber salido de la Secretaría de Gobernación tan pobre como entró. Ninguno de los Secretarios de Gobernación que vengan detrás de él y que lo perseguirán y encarcelarán, lo podrán igualar en honradez revolucionaria. Veremos si hay alguno que lo iguale en esa otra honradez que consiste en no salir de un puesto más rico que cuando entró.
La Bestia, a pesar de la oposición violenta que se le hizo desde un principio, sólo al cabo del sexto año de gobierno se decidió a aprehender a un ex-Secretario de Despacho. Sólo en Diciembre de 1930 --y ante una franca rebelión armada que hubo de abortar el 24 de Diciembre de ese año --fue detenido el Coronel Aurelio Hevia, eje de todas las conspiraciones de entonces. Sólo después del fracaso de Río Verde en 1931 fueron encarceladas otras personalidades políticas a las que se les trató con miramientos y respeto. ¿Por qué entonces el Coronel Mendieta que por fortuna no es un Machado, aunque tiene a su vera amigos que prometen con el tiempo superar a los peores machadistas, permite el arresto brutal de un ex-Secretario de Gobernación revolucionario que fue miembro del Directorio Estudiantil Universitario del año 1927 y que se batió heróicamente en San Luis contra la Tiranía mientras sus actuales acusadores contemporizaban con ella? ¿Por qué permite que arrojen a Guiteras en la cárcel cuando está gravemente herido? ¿Por qué no tiene con él las consideraciones que Machado tuvo para los directorios del Nacionalismo? ¿Por qué ciertos señores del Gobierno que en tiempo de Grau no sólo conspiraron sino que tomaron las armas, no para defender la Revolución ni la libertad de su país sino para servir los intereses de algunas compañías extranjeras en contra de los intereses de Cuba, y que en vez de ir a la cárcel llenaron los hospitales, siendo Guiteras Secretario de Gobernación, arrojan hoy a ese mismo Guiteras en una prisión estando herido de gravedad? No es que pida ningún favor para Guiteras, que él no aceptaría ni yo tampoco estando en su lugar, como no lo aceptábamos del Gobierno de Machado cuando éste nos lo ofrecía, es que quiero -sencillamente-- darle una lección a algunos señores del Gobierno. Incidentalmente, no me interesa la persona de Guiteras, pero protesto ante la odiosa persecución de que se hace víctima a un honrado revolucionario, por quienes no son ni siquiera, reaccionarios honrados.
Hoy, como en los tiempos de Fors y de Calvo, tenemos nuestra libertad personal pendiente de la fantasía de cualquier agente de la autoridad. Seguimos con las garantías constitucionales suspendidas. Rige una Ley de Orden Público draconiana. Y lo más grave es que estas medidas de violencia no se emplean contra malos cubanos que en forma traidora e inconsciente se prestan a servir los intereses extranjeros en contra de los intereses de su país (contra los que Gómez y Maceo llamarían guerrilleros) sino precisamente contra cubanos que defienden intereses genuinamente cubanos.
Estos casos no son esporádicos, sino expresiones máximas de un estado de opresión general, al año de derribado el machadato. Lejos de conseguir ser obstáculos en la marcha de la revolución contribuyen a alimentar el fuego renovador que ha prendido en la conciencia del pueblo cubano y que nada podrá apagar.

La Directriz del A.B.C. por Eddy Chibás Bohemia. Agosto 19, 1934

La Nueva Cuba sólo puede estructurarse sobre la base sólida de la Independencia Económica (sin la cual no puede haber verdadera independencia política) y de la plena dignidad nacional. ESOS SON LOS CONTENIDOS VITALES DE LA REVOLUCIÓN, QUE NO CONSISTE EN TIRAR TIROS Y PONER BOMBAS. Así lo consignan en su programa las dos principales organizaciones revolucionarias que había en Cuba a la caída de Machado: el Directorio Estudiantil Universitario y el A.B.C. Ambas pasaron por el Poder, aunque de distinta manera.
El Directorio Estudiantil Universitario subió al Poder apoyado en un ejército revolucionario --que todavía no había desertado la revolución para entregarse a la reacción-- no aceptó la intervención extranjera ni aun para combatir a Machado y no pactó nunca con la vieja politiquería. Trató de hacer la revolución, pero fue abandonado por todos. Cayó, más que por la oposición de los poderosos intereses extranjeros por la traición de los cubanos.
¿Dónde está ahora la mayoría de sus miembros? ¿Los hombres que tuvieron por cuatro meses, ellos solos, un Poder en Cuba tan absoluto como nadie lo ha tenido nunca en la Isla? Cuatro de ellos, (entre los cuales está el que fue más brillante pluma del Directorio) trabajan ocho horas diarias de mecanógrafos --y no en oficinas públicas -- para ganar de treinta a cuarenta pesos al mes. Otros dos, (entre los cuales hay una figura nacional) dan clases de Química a domicilio. Otro trabaja en una ferretería. Otro más fue mensajero de la casa Crusellas y es ahora su abogado desde hace varios días. Tres de ellos, (Carrillo, Miranda, Miyar), tenían automóviles propios antes del 12 de agosto y se desprendieron de sus automóviles estando en el Poder para ayudar a la revolución. Dice Martínez Sáenz que no hubo revolución. Quizás tenga razón, porque él la apuñaló cuando acababa de nacer.
LA MAYORÍA DE ESOS MUCHACHOS SE HAN ALEJADO DE LA VIDA PÚBLICA.--Quizás por haberse agotado su espíritu de sacrificio (ellos no podrían robar al llegar al poder). Quizás por haber aprendido a despreciar profundamente a sus compatriotas. Quizás por otras razones.
Mientras ellos se agotaban física, mental y económicamente por hacer de Cuba una República libre y digna, hubo cubanos malvados que los llamaron ladrones. Esos malvados pasaron luego por el Poder y hoy ruedan soberbios automóviles robados. Pero al cruzarse con un ex-miembro del Directorio (de los buenos) que atraviesa las calles a pie, tienen que bajar la cabeza y sonrojarse de vergüenza.
El A.B.C. de los tiempos de Machado tiene mi admiración. El A.B.C. actual tiene mi respeto. La Célula Directriz tiene mi más violenta repulsa. El A.B.C. pudo ser la columna de la Nueva Cuba, pero la realidad ha sido que ningún grupo de hombres en Cuba ha cometido en menos espacio de tiempo mayor número de traiciones que los actuales dirigentes del A.B.C., a costa del prestigio de la organización que dirige y de la buena fe de sus afiliados. Traicionaron sus ideales, su programa, y a la Junta Revolucionaria de Miami y New York, al aceptar la mediación. Traicionaron al estudiantado, que fue quien prestigió con sus actos y sacrificios al A.B.C. que en su carácter de organización secreta pudo aceptar la responsabilidad, y con ello la gloria, de los actos de guerra realizados por estudiantes. Once mártires brindaron a la revolución "solamente LOS DIRECTORIOS ESTUDIANTILES" y ninguno los directrices del A.B.C.. Traicionaron al estudiantado al pactar con la vieja política para combatir al estudiantado que defendía la revolución.
También traicionaron la revolución al aliarse no solamente con oficiales dignos sino también con oficiales marcadamente maculados, para luchar contra las posibilidades de una Nueva Cuba, poniéndose al servicio de la reacción, de la vieja política, de los intereses extranjeros y del Embajador americano. Traicionaron a los Oficiales al abandonarlos en el Hotel "Nacional" contra lo que les ofrecieron, y después, al hacer causa común con Batista y el Ejército para escalar el Poder de brazos de la vieja política. Traicionaron con ello, también, a los inocentes que condujeron a la ratonera de Atarés mientras ellos permanecían en lugar seguro. Véase en la Gaceta Oficial los premios concedidos a los soldados QUE PELEARON VALIENTEMENTE EN ATARÉS CONTRA LOS TRAIDORES, como dicen los Decretos aprobado por Martínez Sáenz. Alegaron el pretexto del "vicio de origen" y el pretexto de Batista (cuando el ejército y Batista se ofrecían como instrumentos de la revolución) para no apoyar un gobierno revolucionario. Y luego se postraron humildes y serviciales a los pies de un Ejército y un Batista reaccionarios.
También traicionaron con el Decreto del Oro a los españoles, a los grandes bancos y a los intereses americanos, que fueron su principal apoyo. Las armas del A.B.C. descubiertas en los terrenos de la Embajada Americana huelen a traición nacional. En un país fascista de Europa como Alemania o Austria, se hubiera fusilado a estos fascistas tropicales. Por fortuna para ellos ni estamos en Europa ni hay fascismo en Cuba. Traicionaron la democracia con sus procedimientos y formas fascistas y traicionaron el fascismo poniéndose al servicio de un Embajador extranjero. ¿Quién ha visto un fascismo antinacionalista, un fascismo intervencionista, un fascismo al servicio del extranjero?
También traicionaron la Economía Nacional al pagar Martínez Sáenz durante el gobierno de Céspedes un millón cuatrocientos mil pesos al Chase National Bank. TRAICIONARON LOS CIMIENTOS DE LA NUEVA CUBA DE ACUERDO CON LOS OTROS SECTORES DE LA VIEJA POLÍTICA (Y CON MÁS RESPONSABILIDAD QUE LOS OTROS) EN EL "AFFAIRE" DE LA CUBAN CANE. Este es el mayor crimen cubano de nuestro siglo. Los asesinatos de estudiantes cometidos por el Déspota, eran puñaladas en el corazón de los familiares y compañeros de los caídos. El "affair" de la Cuban Cane es una puñalada en el corazón republicano de Cuba Libre.
También pretendieron traicionar al Gobierno del que formaban parte para adueñarse ellos solos del Poder. Ahora, como el 5 de Septiembre, presentan a Batista la disyuntiva: el A.B.C. respaldando al Ejército con todo el Poder para el A.B.C. o el A.B .C. contra el Ejército. Traicionan la causa de la tranquilidad pública que pretenden defender, enviando emisarios a los obreros huelguistas con ánimo de mantener la agitación y traicionan a los huelguistas mandando delegados a los obreros rompehuelgas para asegurarles que el A.B.C. los respalda.
No todos los dirigentes del A.B.C. son responsables de tal cúmulo de traiciones, pues hay entre ellos algunas excepciones honrosas formadas por los que se opusieron a ellas. Lo que no acierto a comprender es cómo la masa de los afiliados a la organización --en la cual forman muchos revolucionarios sinceros y personas merecedoras de todo respeto-- han permitido durante tanto tiempo, tanta falta de seriedad y tan enorme número de traiciones. Por todas esas traiciones han abandonado al A.B.C. los héroes que hicieron grande la Organización en la época de Machado. Desde el 12 de Agosto se ha venido realizando en el A.B.C. una depuración a la inversa. Mientras salen de la organización sus mejores elementos, entran en ella elementos de la peor especie.
No hace mucho tiempo algunos directrices del A.B.C. rugían: "El Gobierno no permitirá ningún ataque a la integridad de sus funcionarios, no tolerará ninguna oposición violenta. Cuba necesita tranquilidad. Aplastaremos a los pertubadores." Se refería a los estudiantes, a los obreros, a los médicos y a los abecedarios protestantes, a los ex-oficiales, etc. etc. etc. "PARA APLASTARLOS TENEMOS LAS AMETRALLADORAS DE BATISTA" y pensaban: y la protección del Departamento de Estado). Pero jugaban con demasiadas cartas a la vez y se les enredó el juego. Batista y el Departamento de Estado se cansaron de tanto descoco y Batista--que conoce el paño-- principió a temer el ser víctima algún día del deporte favorito de los "directrices". Por eso se anticipó y les puso la puntilla.
Yo me pregunto ahora: ¿con qué autoridad moral los señores directrices que desde el gobierno recomendaban la violencia, los procedimientos drásticos, las prisiones y los fusilamientos sumarísimos contra sus adversarios, pueden ahora que cayeron en la oposición quejarse de las violencias de que se les hagan objeto?.
Por fortuna para esos señores hay hombres en la oposición que siempre han sido respetuosos de la voluntad popular, enemigos de las medidas injustas, de los procedimiento "extemporáneos" de violencia y que nunca han traicionado sus principios. HOMBRES QUE HAN RENUNCIADO AL PODER ANTES QUE TRAICIONAR SUS PRINCIPIOS. HOMBRES QUE HAN PREFERIDO ROMPER CON SUS MAS CAROS AFECTOS PERSONALES, DISCIPLINA DE PARTIDO, Y SUS MAS PRECIADOS IDEALES, ANTES QUE TRATAR DE IMPONER ESTOS POR MEDIOS QUE REPUGNABAN A SUS PRINCIPIOS. Esos hombres sí tienen autoridad moral para protestar con vigor contra las medidas de violencias de que se haga objeto a los señores de la directriz, contra los pronunciamientos impropios del Jefe del Ejército, contra las persecuciones de las estaciones de radio abecedarias. Y no dejarán de hacerlo por haber sido víctimas de las violencias de los directrices, porque esos hombres son leales a sus principios lo mismo en la oposición que en el Poder, lo mismo cuando se trata de sus amigos, como cuando se trata de sus contrarios.
Es honrado reconocer que la mayoría de los señores de la directriz --personas de trato correctísimo-- son hombres honrados en el sentido de ser incapaces de apropiarse de lo ajeno.
No son unos malhechores comunes. Son algo más peligroso para el porvenir de una Nueva Cuba, libre, digna y próspera. Son unos reaccionarios al servicio del extranjero cubiertos con el oropel revolucionario. En el A.B.C hay todavía un magnífico material de hombres honrados en todos sentidos, de valiosos revolucionarios, que están secuestrados a la revolución. Hombres que a virtud de un fenómeno incomprensible para mi, no se dan cuenta de que están sirviendo --por las determinaciones de su directriz-- los intereses de la más odiosa reacción, de todo lo que es contrarrevolucionario. La revolución (no la de los tiros y las bombas) sino la que significa la renovación integral que sentará las bases de la Nueva Cuba, necesita del concurso de esos hombres secuestrados a la obra. Es el deber de ellos romper las cadenas que los amarran a una mala causa que están sirviendo sin pretenderlo. Es su deber servir a la "Nueva Cuba", bien sea desde una organización verdaderamente revolucionaria, o también (si no tienen fe en los dirigentes de ninguna organización) con su esfuerzo aislado e individual.
NOTA.---No pertenezco a ningún sector o agrupación política. Individuos sin escrúpulos, de los que hay en todos los partidos, algunos ex-compañeros míos del estudiantado, falsos revolucionarios que tienen motivos para temer que alguien con autoridad y bien enterado les quiten la careta con que encubren sus ambiciones egoístas, tratan previsoramente de restarle autoridad a quienes pueden clarificar su reputación. Esos señores dicen de mi --a sabiendas de que mienten-- que soy menocalista o comunista o cualquier otra cosa, según quien sea su interlocutor y según les convenga. No lo hacen por atacarme a mi, porque saben que ningún daño pueden hacerme con sus ataques ya que no tengo ambiciones personales, no aspiro a Representante ni a ningún puesto público. Sólo aspiro a servir como soldado de vanguardia a la revolución que establecerá las bases de la Nueva Cuba.
Esa es mi superioridad de posición. Si aspirara egoístamente me cuidaría más en decir menos la verdad. Calumnian para defenderse ellos, porque saben que llegará su hora de clarificación. Y la calumnia --aunque débil-- es su única defensa.

¿Hacia Dónde Va Cuba? Por Eddy Chibás Bohemia. Agosto 26, 1934.
Antecedentes históricos.--Don Tomás, José Miguel,
Menocal, Zayas: Machado.-- Los estudiantes y el
A.B.C..--La Mediación.-- La Revolución.-- Por qué
cayó la Revolución.-- La reacción en el Poder.--

¿Hacia dónde va Cuba?

Cuba, antes de la Guerra de los Diez Años, era un país eminentemente agrícola cuya potencia económica radicaba en manos de los
elementos nativos, dueños de la tierra, pero cuyo poder político estaba en manos extranjeras, militares y burócratas españoles. De ahí el desequilibrio social que produjo la Guerra de los Diez Años. Al terminar la contienda, el cubano había perdido la supremacía económica sin conquistar el poder político. Después del fracaso de la revolución de 1868, desaparecidos los grandes terratenientes y capitalistas nativos, la generalización de la pobreza de los cubanos y la condición miserable en que estaban todos ellos reducidos en su propio país, decidió la revolución de 1895. Dos grandes finalidades tuvo esa revolución: la conquista del poder político y la reconquista de la supremacía económica. La primera finalidad era el instrumento para conquistar la segunda y nada significaba sin ésta. Al terminar la revolución de la Independencia, con la intervención decisiva de los Estados Unidos, los cubanos alcanzaron el poder político, pero no se reintegraron jamás a la potencialidad económica. La interferencia del imperialismo y el sometimiento y la carencia de visión política de la mayoría de los dirigentes de la revolución, faltos del genio de Martí, frustraron los ideales revolucionarios.
La potencia económica de Cuba está hoy en manos extranjeras. A esos intereses extraños no les importa que el poder político esté en manos cubanas, siempre que los sirvan bien. Por el contrario, les conviene más así, ya que tienen menos responsabilidades. En Cuba colonial española los cubanos eran dueños de la riqueza y los españoles usufructuaban las posiciones burocráticas. En Cuba republicana son los extranjeros los dueños de la riqueza y los cubanos quienes usufructúan las posiciones burocráticas.

DON TOMÁS, JOSÉ MIGUEL, MENOCAL, ZAYAS: MACHADO.

Los gobiernos de Cuba han sido dóciles instrumentos de intereses extraños empeñados en explotar al cubano. DON TOMÁS, de honradez puritana, gobernó el país con la austeridad de un maestro de escuela rural y con su misma ignorancia de la realidad económica y social de Cuba. Amarró la República a la locomotora del imperialismo norteño y nos legó el precedente funesto de la reelección. JOSÉ MIGUEL, el tipo más campechano de nuestra laguna política, reunió en su persona las virtudes y defectos de nuestro pueblo. Imprevisor, simpático y derrochador, fue su gloria elevar el chivo y la botella a la categoría de institución nacional. Continuó hipotecando la República. Fué un gran corruptor. MENOCAL, le grand seigneur de nuestra política, el caballero sin tacha, --sin tacha en los modales y en el vestir -- de nuestra vida pública. Remachó la nación al tren arrollador del imperialismo. Dejó perder, durante su segundo período presidencial una oportunidad magnífica de levantar a Cuba sobre sus propios pies. Fué regiamente espléndido con todo el que aceptara sus favores, amigos o enemigos. Hizo del honor --entendido a la manera pródiga de los príncipes del Renacimiento --la divisa de su política. De la República hizo su feudo y él se declaró vasallo de los señores de Wall Street, de quienes fue impecable cortesano. Es el más peligroso político para la nueva Cuba, por ser el de más carácter y el de más clara visión de la situación objetiva. ZAYAS, hombre de mucho talento y muy poca moral. Con el pretexto de respetar las libertades públicas dió rienda suelta al libertinaje. Elevó el robo y la estafa a la categoría de arte. Durante su gobierno se hacía alarde de las habilidades desplegadas en los asaltos al tesoro nacional, como si se tratara de puntos anotados en asaltos de esgrima. El pueblo le agradeció su respeto a las libertades públicas. Bajo la corrupción de su gobierno pudo decir, parodiando a Luis XV: "Después de mi el Diluvio".
MACHADO es una consecuencia lógica de la incapacidad y la corrupción de los anteriores gobiernos, eslabón último, ineliminable, fatal, de todo el proceso de nuestra descomposición social. Es de una ingenuidad infantil pensar que Machado nos cayó del cielo --o del infierno-- como plaga de horror. Los hechos históricos no se presentan así. Apenas instalada la Bestia en el Poder, se dirige a New York para celebrar públicamente el pacto de su venta con los señores de Wall Street. En un gran banquete que le ofrecen los magnates de la finanza americana declaró: "Seré una garantía para los negocios de Cuba. Mientras sea yo Presidente ninguna huelga durará 24 horas." Lamont, socio de Morgan, contesta: "No nos interesan los medios de que usted se valga para continuar en el Poder, pero queremos que siga usted indefinidamente de Presidente." Está cerrado el pacto. Resultado: Plan de Obras Públicas. Financiamiento, asesinatos de periodistas, obreros, profesionales, estudiantes, etc. Reforma Constitucional, Prórroga de Poderes, Régimen de Terror. El pacto Wall Street--Machado perdura hasta que la Bestia, demasiado ensangrentada y con una tacha internacional de infame comienza a ser molesto a los señores de Wall Street.

LOS ESTUDIANTES
Y EL A.B.C.
Al frente de la lucha revolucionaria contra el Tirano se coloca desde el primer momento el estudiantado de Cuba, dirigidos por el Directorio Estudiantil Universitario de 1927, primero, y el de 1930, después. Su historia de sacrificios y su visión de nuestra condición colonial y de la raigambre de nuestros males lo capacita para marchar a la vanguardia de la Revolución.
Después de cinco años de lucha agotadora del estudiantado y a raiz del fracaso de la insurrección de 1931, surge como providencia salvadora el A.B.C. organización revolucionaria orientada en el mismo sentido renovador que la Universidad. El Estudiantado disponía de los hombres de acción, y no estaba interesado como clase en acreditarse actos de terrorismo, pero necesitaba dinero para actuar. El A.B.C., en cambio, tenía los contactos con industriales y comerciantes capaces de dar el dinero (lo que más tarde contribuyó a modificar su línea revolucionaria) y era una organización secreta --entonces poco conocida-- que necesitaba acreditarse actos de guerra para facilitar la recaudación de fondos. Se impuso el acuerdo entre el Estudiantado y el A.B.C.
En la "cueva" donde Pío Alvarez y yo estábamos escondidos de los esbirros, nos reunimos: Pío, Ramírez, (entonces A-3); Martínez Sáenz, Hermida, Inocente Alvarez, Eduardo Sabas Alomá, Jordán, Botet, Inclán, Willy Barrientos, Morell, Grau, Portuondo y yo. La bomba de Ferreira, el asalto al polvorín de Santiago de Cuba y Flores 66, fueron tres acciones que se acreditó el A.B.C. y que cimentaron su prestigio, facilitando extraordinariamente en lo sucesivo la recaudación de fondos por parte de esta organización, fondos que llegaban hasta los principales grupos de acción para ser invertidos en la campaña de contra-terrorismo. De todos los asistentes a la mencionada reunión, sólo Martínez Sáenz y Portuondo permanecen hoy en el A.B.C.
El A.B.C. tiene gran responsabilidad en el terrorismo del post-machadato. Durante el gobierno de Céspedes, los estudiantes, estando en la oposición, no recurrieron a tácticas terrroristas. El A.B.C.--en cambio-- utilizó después el terrorismo para combatir el gobierno revolucionario de Grau. El A.B.C. inició el terrorismo del post-machadato. Sentó un mal precedente
El A.B.C. desempeñó una función revolucionaria fundamental en la lucha contra el Tirano. Pero, muy pocos de los miembros fundadores del A.B.C. glorioso de aquellos tiempos heroicos milita en las filas del A.B.C. Mediacionista y aliado de la vieja política.
Cuando surge la mediación, mediación de Wall Street en nombre de la Enmienda Platt, entre su antiguo aliado Machado y la Oposición, para substituir amistosamente al Tirano con un hombre servicial que no tuviera la tacha sangrienta de la Bestia: se dividen entonces el A.B.C. y el estudiantado. El A.B.C. acepta la mediación. El D.E.U. la rechaza al grito de: ¡Abajo Machado! ¡Abajo la Mediación! ¡Por Cuba libre y soberana!

LA MEDIACIÓN
Triunfa la mediación. Por un momento se vislumbra la posibilidad presidencial del Gral. Herrera. Sube Céspedes con su gabinete de personas decentes, algunas de las cuales, inclusive Céspedes, eran ajenas a las palpitaciones revolucionarias del país. Céspedes comete la enormidad de hacer suya la infame Constitución de Machado de 1928, deja a Machado de Presidente con licencia hasta el 28 de agosto en que adopta la Constitución de 1901, y finalmente se declara gobierno "de facto", que fué por donde debió principiar. Tantas vacilaciones y desorientación no podían resistir los embates de las fuerzas sociales que clamaban por una Cuba nueva. Céspedes representaba el retorno a los tiempos de Don Tomás. Habría--de nuevo-- el ciclo de falsedad republicana y sometimiento colonial iniciado con Estrada Palma y cerrado con Machado. Todo eso era la mediación.

LA REVOLUCIÓN.
Se imponía hacer la revolución y surgió el 4 de Septiembre. La finalidad fundamental de esta revolución fué: completar la obra dejada trunca por los revolucionarios de 1895, reconquistando para los cubanos la supremacía económica perdida a consecuencia del fracaso de 1868. La tarde del 4 de Septiembre, la misma descarga que abatió sin vida a un estudiante traidor, juzgado y condenado por sus compañeros en el acto más dramático de la revolución, fué, también, salva que anunció el parto de la revolución.
Si la mediación se sirvió de la oficialidad del Ejército para sustituir a un servidor de Wall Street, odioso y desacreditado, con un hombre gentil, ¿por qué entonces la revolución auténtica y libertadora no se iba a servir de las clases y alistados del Ejército para completar la obra de 1895? ¿Es que no hay otros precedentes en la Historia, de sargentos, cabos y soldados de línea elevados a más altos grados que el coronelato por obra y gracia de una revolución? Salvando las distancias, Hoche, ascendió rápidamente de simple cabo a Mayor General del Ejército del Rhin. Lannes, de soldado raso a Mariscal de Francia Y Duque de Monte Bello; Massena, de cabo a Mariscal y Duque de Rivoli. Ney, de soldado raso a Mariscal y Príncipe de Moscowa. Bernadotte, de sargento a General y del generalato al trono de Carlos XIV de Suecia. Lannes, Massena y Bernadotte, mientras estuvieron al servicio de la revolución, fueron considerados como arribistas y bandidos por los reaccionarios emigrados que conspiraban con los gobiernos extranjeros contra el gobierno de su país, pero estimados como héroes y salvadores de la Patria por esos mismos emigrados, cuando se pusieron al servicio de la reacción para combatir la revolución que los encumbrara. Tengan presente los militares cubanos el fin trágico del Gral. de la Revolución, Pichegru, que conspiró contra ella y fué abatido por el sable de la Revolución. Es preferible el destino brillante y la muerte gloriosa del Mariscal Ney, al triste destino del Gral. Moreau, muerto cuando hacia armas contra la revolución al servicio de un gobierno extranjero.
Prefiero al bandolero Manuel García luchando en las filas del Ejército Libertador, a los señores honorables que en el palacio del Capitán General celebraban con champagne las derrotas de los libertadores, mientras se iluminaban las ciudades y eran echadas al vuelo las campanas. Prefiero al Coronel Jiménez, porrista, muriendo balaceado en la calle con una pistola en la mano, antes que un honorable señor, visita permanente de la Embajada Americana, mendigando servilmente la protección del embajador--no para salvar su vida, que sería humano-- sino para combatir el gobierno de su país. Esos son traidores de la peor especie.
En los países de fuerte tradición nacional se les desprecia y se les fusila por la espalda. Alguno de ellos es hoy ¡Consejero de Estado!
El gobierno de los sargentos no es la revolución sino su instrumento formidable. Son los hombres de la revolución: Grau San Martín, Hevia, Portela, Irisarri, Vergara, Guiteras, los Directorios Estudiantiles, el ABC Radical, etc. La relación de nombres de los que hicieron ese período revolucionario, es, sin discusión, una crónica brillante de los hombres que más lucharon y sufrieron bajo el despotismo. Esos hombres solicitaron el concurso de la oficialidad joven y digna del ejército para la gran obra de liberación que se proponían, pero dichos oficiales, para desgracia de Cuba y para su propia desgracia, se mostraron sordos a las llamadas de la revolución.

SON LAS CONQUISTAS DE LA REVOLUCIÓN:
La derogación de la Enmienda Platt, obtenida por la delegación cubana a la Conferencia Panamericana, al firmar los Estados Unidos ante veinte repúblicas reunidas en Montevideo, el Convenio sobre Derechos y Deberes de los Estados. Triunfo revolucionario que trata de estafarle a la revolución Cosme de la Torriente. Un magnífico rosario de leyes nacionalistas: Ley de nacionalización del trabajo; jornada máxima de ocho horas; ley de accidentes del trabajo; derecho de sindicalización; rebaja de la tarifa de la luz; protección a los pequeños centrales azucareros (cubanos); asociación de los colonos en un organismo oficial; fijación del jornal del obrero de caña en relación con el precio del azúcar; colegiación de médicos, agrónomos y arquitectos; inicio del reparto de las tierras del Estado con útiles de labranza a los campesinos pobres; inicio del rescate de nuestra tierra (caso de la Cuban Cane), etc, etc.

POR QUÉ CAYÓ LA REVOLUCIÓN
La oposición violenta que le hicieron desde los primeros momentos a la revolución los intereses extranjeros y los cubanos que giran dentro de su orden, la falta de cooperación de las clases intelectuales y profesionales, el comportamiento indigno de algunos revolucionarios en minoría que se reflejó sobre el prestigio de la revolución, el auge creciente del militarismo impulsado por las sediciones, las continuas depredaciones cometidas por miembros de las fuerzas armadas que recaían sobre la revolución y su gobierno, impotente para impedirlas, eran causas que convergían en la formación de un formidable frente de oposición violenta a los hombres del gobierno revolucionario en cuyo frente de oposición formaba --esta es la realidad--la inmensa mayoría del pueblo cubano. Ante esa realidad de los últimos días ya no se podía hacer revolución, sino perturbación. La situación era insostenible sin caer en sangrienta, y lo que es peor, estéril dictadura. Se presentaba muy clara la siguiente alternativa: o se sacrificaba la revolución a los intereses de algunos hombres del gobierno, o se sacrificaban los hombres del gobierno a los intereses de la revolución. Nosotros, no éramos los únicos revolucionarios puros de Cuba, había otros, sin la enemiga pública, que nos podían sustituir para salvar la revolución.
Este era el único camino. Defendían esta fórmula los hombres que con mayor coraje defendieron el gobierno de Grau sin aceptar lo más mínimo a cambio. Tres de ellos (Miyar, Miranda, Carrillo), con magníficos automóviles en tiempo de Machado salieron del poder en tranvía. Nadie puede dudar de su desinterés. Los que se oponían a la fórmula de buena fe, tienen todo mi respeto; pero los que se oponían a ella por el empeño de no sacrificar sus posiciones aunque se hundieran todos los ideales y pasara el poder a la reacción, cubriendo su egoísmo mezquino con la careta hipócrita de la intransigencia revolucionaria, tienen mi desprecio. Fueron esos los primeros en contemporizar luego con la reacción para conservar sus privilegios. Por esos tipos cayó la revolución. El Gobierno de Hevia representó el esfuerzo de un hombre de extraordinaria serenidad y más que valiente, audaz, por salvar lo que él no tenía fuerza para salvar. Y subió Mendieta con su gobierno de coalición.

LA REACCIÓN EN EL PODER
Mendieta, manto de seda que ha flotado durante seis lustros sin mancharse ni salpicarse sobre el pantano de nuestra corrompida política, hoy sirve para encubrir con su honradez y su prestigio las apostasías y las iniquidades de un nuevo cooperativismo bautizado con el título pomposo de Gobierno de Concentración. Las Secretarías no se distribuyen de acuerdo con la capacidad o los méritos de quienes van a desempeñarlas, sino en casos excepcionales y como medida de transacción entre sectores ávidos de ocuparlas (el caso de Montero en la Secretaría de Justicia). Es lo común que se distribuyan las Secretarías como raciones de frijoles en campamento de indigentes. Así se ha formado el Gobierno de Concentración.
Es una característica del gobierno no cumplir las leyes o disposiciones favorables a los cubanos, si perjudican algún interés extranjero, y extremar su rigor, en cambio, en las leyes o disposiciones que los oprimen. Cuando obreros cubanos declaran una huelga justa, en defensa de legítimos derechos, van a parar a la cárcel; cuando una compañía extranjera declara un lock-out improcedente o se rebela contra las leyes y disposiciones gubernativas, el gobierno contemporiza. Pero lo más desconcertante del gobierno es el asunto de las jurisdicciones y de la Constitución. En los tiempos ominosos nos parecía excesivo que hubiera dos jurisdicciones: la ordinaria y la militar. Ahora nos gastamos el lujo de cuatro: ordinaria, militar, de defensa y de urgencia. Antes nos quejábamos de que se modificara la constitución para satisfacer la ambición de los gobernantes, y ahora se modifica a cada rato para complacer a cualquier mozo de limpieza.
No creo en la posibilidad de elecciones bajo el actual gobierno de concentración. Pero de celebrarse no tendrían mayor importancia. Significarían la continuación de la vieja política dentro de un mismo marco colonial. Despreciable politiquería.

¿HACIA DÓNDE VA CUBA?
Cuba, en el siglo XIX, era una colonia española donde la riqueza radicaba en manos cubanas y el poder político era detentado por españoles. Ese desequilibrio produjo las guerras de emancipación. Cuba, en nuestro siglo, es una factoría norteamericana cuya riqueza es poseída por extranjeros y sólo la apariencia del poder político se encuentra en manos de los cubanos. Ese desequilibrio es el que ha producido el malestar, las convulsiones de todo orden y la inestabilidad de nuestra vida nacional durante la República. Son las fuerzas económicas opresoras, en pugna con la aspiración de los oprimidos a libertarse. Hablar de normalidad y tranquilidad ante un desequilibrio económico-social causante de semejante pugna, es como esperar del agua sometida a cien grados de temperatura que se mantenga en su retorta tranquila y sin hervir.
La capacidad de las fuerzas opresoras para continuar imponiéndose, significa la perduración del estado colonial que irá desangrando y depauperando al país, hasta convertirlo en una Liberia americana. El triunfo de las fuerzas económicas nacionales que luchan por hacer saltar la tapa imperialista que las comprimen, para levantarse y crecer, representará la conquista de la nueva Cuba, libre y próspera. Todas las clases sociales del país, todos los ramos de la actividad productiva nacional, están por igual interesados en ese triunfo, aunque muchos cubanos no tengan verdadera conciencia de sus propios intereses.
Es admirable la oportunidad de liberarnos: Ocupa la presidencia de E.U. un hombre liberal, que ha hecho una revolución en su país, y ha llevado a la cárcel o sentado en el banquillo a los grandes magnates de la finanza enemigos comunes del gran pueblo americano y del sufrido pueblo cubano.
El malestar general, la tranquilidad pública, las huelgas, las conspiraciones, son expresiones de nuestra revolución en marcha, que propulsada por las corrientes subterráneas del imperativo económico cubano, se abre paso hacia adelante, entre caídas y tropezones, pero acercándose siempre hacia la meta de la victoria: La Independencia Económica de Cuba.

Nota.- En este artículo de Eduardo Chibás hay dos notas intercaladas en forma de cuadros que dicen lo siguiente:
"Las revoluciones libertadoras no pueden alcanzar el triunfo sin fusilar a los traidores al servicio del extranjero y de la reacción, como hacían Gómez y Maceo en los campos de Cuba Libre."
El otro dice:
"En Cuba siempre ha habido triple número de guerrilleros que de libertadores. Por eso los libertadores tienen que actuar sin sentimentalismo, con decisión y firmeza."

¡ALTO AL TERRORISMO! Por Eddy Chibás
Bohemia 26 de Abril de 1936.

La Revolución, en el orden político, es la consumación del proceso ascendente de transformación de un `estado de cosas´ público en un régimen superior. En ese proceso--donde juegan factores objetivos y subjetivos que se complementan-- se conjuga siempre un desarrollo gradual con un `hecho decisivo´. Sólo cuando se produce la coincidencia metabólica de la más favorable condición objetiva con la más alta tensión subjetiva, es cuando puede darse el `hecho decisivo´ que completa el gradual desarrollo del proceso revolucionario. Por eso, todo lo que tienda a debilitar el factor subjetivo --tan esencial para producir el `hecho decisivo´ como las mismas condiciones objetivas favorables--es contrarrevolucionario.
De todas las cosas que en la presente situación de Cuba son capaces de debilitar el `factor subjetivo´ del proceso revolucionario, ninguna tan perjudicial como el terrorismo en cualquiera de sus manifestaciones. El terrorismo-- como dijo alguien-- es hoy la réplica infecunda de la irreflexión de algunos `rebeldes´ a la irracionalidad de los gobernantes. Si en un momento histórico determinado, debido a las insólitas complejidades del medio, pudo ser discutida la eficacia del terrorismo como táctica, hoy no ofrece discusión. Hoy, por sus consecuencias desastrosas en el factor subjetivo del proceso revolucionario, es una táctica francamente contrarrevolucionaria.
Con el 12 de agosto debió desaparecer de Cuba para siempre la práctica terrorista, tan nociva en el presente a los intereses morales y materiales de la Revolución. A raíz de la caída de Machado, el Directorio Universitario y los demás elementos contrarios a la Mediación que combatían al Gobierno de Céspedes, rechazaron el terrorismo como arma de combate y ahogaron al nacer un intento de resurgirlo. Sin embargo, cuando esos elementos fueron al Poder, se les combatió sin cuartel con esa misma arma que ellos no permitieron que se empleara contra el Gobierno de Céspedes. Es justo admitir, no obstante, que aquella campaña desaforada de bombas que se inició contra la Pentarquía y el Gobierno de Grau, conjuntamente con otra de baja chismografía, no iba dirigida fundamentalmente contras los hombres del Gobierno Revolucionario (con algunos de los más combatidos colaboraron servilmente después muchos de los que la propiciaron) sino que iba dirigida principalmente contra la legislación revolucionaria: Ley de Nacionalización del Trabajo, rebaja de la tarifa de la luz de 15 centavos a 9 centavos, jornada mínima de trabajo de ocho horas, protección a los pequeños centrales azucareros (cubanos), Ley de Accidentes del Trabajo. VOTO A LA MUJER (Reconocimiento de igualdad política del hombre y la mujer: fué el Gobierno Revolucionario de Grau quien abrió a la mujer cubana las puertas de la Diplomacia y de la Política y amplió las del trabajo), etc, etc.
No puede menos de reconocerse que es ensayo de legislación cubanísima, pese a todos sus defectos, debido en gran parte al medio hostilísimo en que tuvo que desenvolverse, es la única legislación inspirada en un alto sentido nacionalista que ha conocido la República de Cuba. Pues bien, es necesario que todos los revolucionarios comprendan que al triunfo de la causa representada por esa brillantísima y cubanísima legislación, las bombas que estallan hoy, por su repercusión en el factor subjetivo del proceso revolucionario, le son más dañinas que aquellas otras que explotaron durante el gobierno de Grau. Por eso precisa a todos los revolucionarios combatir el terrorismo como arma de combate.
El terrorismo, no es la réplica correcta de la oposición al terrorismo oficial. Los revolucionarios deben replicar con las armas formidables de que disponen exclusivamente ellos, y no abandonar esas armas tan estupendas para empeñarse en usar solamente aquellas armas de las que dispone a sus anchas la reacción. Además, el terrorismo oficial-- más injustificable todavía que el de la Oposición, puesto que el Gobierno cuenta con los Tribunales de Justicia-- es un agente revolucionario tan formidable que su acción radicalizadora solo puede ser neutralizada por la acción contrarrevolucionaria del terrorismo de la Oposición. La réplica correcta al terrorismo oficial, es la intensificación de la lucha por la mejora del `factor subjetivo´ del proceso revolucionario mediante una táctica inteligente.
Es una variante del terrorismo-- hoy la más perniciosa de todas-- la práctica viciada de la `contribución forzosa´. Esta práctica, por su generalización y las características que ha llegado a adoptar, debe ser combatida sin contemplaciones por todos los buenos revolucionarios (no es lo mismo ser un `rebelde´ que un buen revolucionario). Si en un momento pasado, considerando su exclusivismo político y el desinterés personal, prestigio revolucionario, sacrificio heroico, y austeridad fanática de algunos que la practicaron, pudo ser discutida su idoneidad, hoy está completamente desacreditada. Hoy, la `contribución forzosa´ ha devenido en el atraco vulgar realizado en nombre de la revolución por delincuentes comunes ajenos a todos los sectores revolucionarios. Esa situación que redunda en el descrédito de la Revolución, nadie debe estar más interesado que los propios revolucionarios en denunciarla, combatirla y extirparla del país.
El gangsterismo oficial, el atraco al tesoro público realizado por gobernantes que lo practican con miras egoístas de lucro personal, no puede justificar los procedimientos de recaudación viciosa por parte de los revolucionarios, aún cuando su acción esté inspirada en un propósito altruista de liberación nacional y se realice con heroico sacrificio y austeridad, porque el daño moral causado por la recaudación viciosa supera al beneficio material obtenido, y con ello se aleja, en vez de acercarse, el momento de la liberación nacional.
La Revolución, las puertas de cuyo Walhalla se abrieron a la esperanza el 4 de Septiembre de 1933 para cerrarse con estrépito de springfield el 8 de marzo de 1935, es la lucha del cubano por ocupar el puesto a que tiene derecho en la Industria, el Comercio y el agro de su país. Es la lucha contra la venal politiquería servidora de los prepotentes intereses extranjeros esquilmadores del cubano. Es el ansia de superación y de justicia sentida por ese pueblo sufrido que marcha por las calles, caminos y guardarrayas. Es un proceso económico social imposible por detener por nada ni por nadie. Es un proceso que sólo puede ser retardado -no tanto por las medidas inteligentes (no violentas) que adopte la reacción- como por los errores de los dirigentes revolucionarios. Si entre esos dirigentes ha habido quienes se han vendido y traicionado, robando para su provecho y pasándose a la reacción, también es cierto que forman legión los dirigentes que se mantienen puros, más puros y más pobres todavía después de pasar por el tamiz del Poder. A ellos les toca inyectarle una fuerte dosis de prestigio y autoridad a esta santa causa de liberación nacional en la que tienen que estar interesados todos los cubanos honrados de todas las clases y condiciones.
Ante todo, precisa a la Revolución un cambio general de estrategia con su correspondiente revisión totalitaria de tácticas a seguir. Sus premisas: Unión absoluta y sin reservas de todas las fuerzas renovadoras y eliminación radical del terrorismo como arma revolucionaria.

EL CONGRESO Y LA AMNISTÍA Por Eddy Chibás
Bohemia 21 de junio de 1936
Acabo de recorrer la Isla de uno al otro extremo y en todas partes me encontré con el mismo clamor unánime pidiendo la Amnistía. Ese clamor nacional que grita con voz formidable y constante por la Amnistía, es como el estribillo de un canto a la libertad.
La República necesita de normalidad y paz, pero la paz y la normalidad sólo pueden fructificar en un clima de Civilidad y Derecho que permita desarrollar la lucha por los ideales políticos dentro del marco de la legalidad, y eso sólo puede ser realidad sobre la base de una Amplia Amnistía. Si el Gobierno le cierra a las fuerzas renovadoras del país el camino legal--como ocurrió bajo el Machadato-- las empuja entonces al terreno de la violencia. En Cuba se está dando el caso insólito de una oposición formidable que desea acogerse a la legalidad para orientar al país por el camino de la normalidad y la paz --y no por timidez, que su valor está, superprobado, sino por conciencia, amor a la República y concepto de la responsabilidad--y un Gobierno, en cambio, que trata de impedirlo con toda suerte de provocaciones diarias.
La oposición está dando prueba de una disciplina, serenidad, responsabilidad y alteza de miras admirables. Ante cada provocación oficial son silenciados y ahogados inmediatamente los conatos de estridencia de los exaltados y disgustados con la presente situación de apatía gubernamental frente a los más graves problemas nacionales. Pero esta situación de tirantez estática no se puede mantener indefinidamente. Por otra parte, los `agentes provocadores´ subvencionados por los elementos oficiales, son un peligro cada vez más serio. En cualquier momento pueden hacer de las suyas.
Hoy la oposición está moralmente dirigida por sus elementos de mayor responsabilidad, pero cuando el pueblo crea que está siendo objeto de un incalificable engaño por parte del Gobierno, del que han sido víctima también los actuales dirigentes de la oposición, y de que no hay ningún propósito sincero de rectificación oficial, su cólera será inmensa, la influencia moral ejercida por los actuales dirigentes revolucionarios será barrida, y la oposición, entonces anárquica sin control, se lanzará por el camino de la violencia desesperada.
A los pueblos no se les puede oprimir y engañar perpetuamente con impunidad. El terrorismo no ha nacido ni nacerá nunca por "generación espontánea", sino que es hijo natural de una situación objetiva caracterizada por la opresión y la injusticia. Por eso no se pudo eliminar el terrorismo en Irlanda, a pesar de las violentas formas de represión, sino con "El Estado Libre"; ni se pudo eliminar el nihilismo en Rusia, a pesar de la "cheka" zarista, sino con las medidas liberales contenidas en el manifiesto de octubre del zar Nicolás II. La vuelta al absolutismo trajo como consecuencia el retorno al terrorismo. En Cuba pasaría lo mismo por fatalismo político, sin que la autoridad de nadie lo pudiera impedir.
¿Y qué piden los revolucionarios? No piden puestos ni consignaciones presupuestales como hacen otros. Sólo piden un régimen de Civilidad y Justicia, el derecho a expresar correctamente sus ideas, una Amplia Amnistía para todos los revolucionarios, la solución del problema Docente, y Asamblea Constituyente Soberana. Y en esto están de acuerdo prácticamente todos los revolucionarios significados que luchan en Cuba o que se encuentran en el exilio, como sabemos por sus declaraciones públicas o privadas, especialmente por el artículo publicado recientemente en Bohemia por el Dr. Grau San Martín. Creemos que el doctor Grau San Martín no está equivocado sino que está en lo cierto, y en la verdadera línea revolucionaria, que no es la del "extremismo infantil". No cabe duda que esa es la línea política correcta a seguir por la oposición para bien de la República y de la revolución, mientras el gobierno no cierre hasta la última puerta de la legalidad con el
"Lasciate ogni speranza" del infierno, que es donde se hundiría el país al ser arrojado el pueblo a la violencia por el acoso y la persecución.
Seguros de la virtuosidad de la línea política representada por esas demandas nacionales, afrontamos con valor moral (algo que no abunda) todas las responsabilidades inherentes a su defensa, lo mismo frente a las provocaciones oficiales que frente a las críticas "extremistas" que sin darse cuenta le hacen el juego a los primeros. Y lo hacemos con tanto más calor cuanto que sabemos que el fracaso de esa línea política significaría el hundimiento definitivo de Cuba en el infierno de la violencia ciega, ruinosa y estéril por tiempo indefinido. Si esa línea política fracasa, no será por culpa de la oposición sino del gobierno.
Todo cubano de inteligencia normal, sea conservador o radical, sabe perfectamente que la paz y la normalidad en Cuba sólo se puede asentar-- y esto actuando rápidamente-- sobre este trípode: Amplia Amnistía, Solución correcta y permanente del problema Universitario, Asamblea Constituyente Soberana. Por eso el deber de todo cubano consciente es luchar con todas sus fuerzas por esas cuestiones vitales de la nación, para hacer posible la normalidad y la paz y evitarle futuros horrores al país. Esas tres cuestiones fueron planteadas por el Presidente de la República en su mensaje al Congreso, pero el Congreso todavía no las ha tomado seriamente en consideración. El país entero está pendiente de esas tres cuestiones fundamentales que lo afectan vitalmente, pero el Congreso no ha tenido tiempo de considerarlas porque está ocupado en el nombramiento de los bedeles del Capitolio y en discutir el impuesto a los solteros.
El propio doctor José Ignacio Rivero, Director de un órgano de opinión tan extremadamente conservador como el "Diario de la Marina", considera --con inteligente apreciación de la realidad-- que la paz y la normalidad sólo se pueden establecer en Cuba sobre la base de "una amplia Amnistía sin discriminaciones para todos los revolucionarios que delinquieron, exceptuando, sólo a los delincuentes que se revolucionaron". El doctor Rivero aprecia correctamente el clamor nacional que pide una Amplia Amnistía y reconoce la necesidad política de dictarla. El Director del "Diario de la Marina" comprende que la paz y la normalidad en Cuba sólo se pueden fundar sobre una Amplia Amnistía que abarque absolutamente a todos los revolucionarios que delinquieron impulsados por el ideal, cualesquiera que sean los hechos realizados. Sólo excluye de la Amnistía a los bandoleros vulgares, esto es, a los que actuaron para su lucro personal, sin ideales ninguno, a los mercenarios de la revolución y de la violencia.
Estamos de acuerdo con él en ese punto, y lo respaldamos en esa exclusión, por lejos y por alto que la quiera o la pueda llevar, aunque por causa de ella tengan que entrar en la cárcel muchos señores de la Provisionalidad.
El mismo "Diario de la Marina", tan conservador, dice en un editorial sobre la Amnistía publicado en primera página algo tan concluyente como esto: "Una revolución es algo semejante a una tempestad. Y a una tempestad no se le pueden poner normas, leyes y medidas fijas. El desencadenamiento de las pasiones, la exaltación desatada, la fiebre elevada hasta el delirio en una revolución, explica violencias realizadas por personas honradas y decentes que no podrían comprenderse en situaciones normales. No es entonces ninguna tendencia ni ningún impulso criminal el que nos arrastra a esas violencias, sino la vehemente exaltación de su ideología. No son. pues, los de esos revolucionarios delitos vulgares, condenados por toda ley natural y escrita, sino delitos políticos o sociales. Con ellos han guardado tolerancia todos los gobiernos de todos los pueblos civilizados."
NOTA.:--LAS DETENCIONES INJUSTIFICADAS PERSISTEN, LOS TRIBUNALES DE URGENCIA SIGUEN CONDENANDO POR LA HUELGA DE MARZO, SE HA ENVIADO
UNAORDEN ESCRITA A LAS ESTACIONES DE RADIO DE LA HABANA PROHIBIENDO QUE ME DEJEN HABLAR, etc, etc. A PESAR DE TODO TENGO FE.---E. C.

TRES GENIOS MODERNISTAS: Rainer María Rilke, Marcel Proust y James Joyce.
Por Eddy Chibás
Revista Social: La Habana, Diciembre 1936.

Rainer María Rilke, Marcel Proust y James Joyce encarnan mejor que nadie el espíritu de la literatura "modernista" (que no es toda la moderna). Austria, Francia e Inglaterra "modernistas" están representadas en ellos. Austria por un vástago de abolengos medioevales y jerarquía Nietzcheana: Rilke. Francia, en su literatura de vanguardia, como en su política nueva, por el genio judío: Proust y Blum. Inglaterra, naturalmente por un irlandés: Joyce.
Así como Proust es un burgués hiperestésico que se siente nuevo hombre de "elite"; y Joyce .... es todo un irlandés; Rilke, noble decadente, comienza a sentirse "ex-hombre de elite" empujado por el desarrollo social. Proust, judío, escribe: "En busca del tiempo perdido"; Rilke, noble austriaco romántico que se angustia y se asfixia, señor feudal de la literatura, escribe en busca de Dios; Joyce, irlandés, nos da el Ulises, Rilke es el lírico del fatalismo, subjetico, trágico y místico; Proust, hace epopeyas de cualquier incidente de la vida cotidiana; Joyce, a la vez objetivo y subjetivo, es la ironía dramatizada girando sobre un centro político.
Marcel Proust, petimetre escéptico, libertino derrochador sin tasa, intelectualista, enfermizo, dandy del vestir y del hablar, señor de los salones de St. Germain y rey francés del mundo mundano de la post guerra, es el autor de "Por el camino de Swann", "A la sombra de las muchachas en flor" y "Sodoma y Gomorra". Las treinta primeras páginas de letra abigarrada de "Por el camino de Swann", describen la vuelta que da un hombre en su cama antes de quedarse dormido. En Proust la trama casi desaparece y llega al límite de la morosidad. Es genial para muchos. Cuando la lengua francesa se hallaba todavía en formación, apareció un gigante, alegre y fuerte (Pantagruel, de Rabelais) que con sus manos enormes cerró las puertas de la Edad Media y abrió de par en par las de la Edad Moderna; y ahora, cuatro siglos después, en un idioma refinado que empieza a debilitarse, un hombre triste y enfermo, sepultado en un aire de cripta, con sus manos de uranista clausura la Edad Moderna en nombre del "modernismo". Gargantúa, degenera en el dadaismo, futurismo y estridentismo. Son los hijos del vanguardismo y la decadencia, que marchan del brazo del mal gusto y la tontería.
James Joyce, autor de Ulyses, nos dice Elliot que "cierra una época y abre otra en la literatura inglesa". Según Murray, "el Ulyses de Joyce es uno de esos documentos que se recogen a la final de una civilización". Para Waldo Frank, "Ulyses representa el espíritu disgregador de nuestra época"; para Havelloc Ellis, padrastro de la psicoanálisis, "marca una fecha en la literatura británica". Marichalar dice: "Así como R.R. (Rolls Royce) encubre la mejor marca de automóviles contemporáneos, así las iniciales J.J. (James Joyce) en el tomo de un libro, denuncian al más suntuoso, delicado y profundo artista contemporáneo". Eso dicen los críticos sobre Joyce, representante "modernista" de los sajones.
En el Ulyses de Joyce ninguno de los personajes se llama Ulyses. Se inicia el libro, especie de rompecabeza Homérico, con una conversación entre personas desconocidas que no se pueden distinguir, en un lugar ignorado y en tiempo indeterminado. Desde el comienzo hay que colocarse en trance de adivinar. La obra consta de ochocientas páginas distribuidas en dieciocho capítulos, cada uno correspondiente a una hora de acción (o de pasión ... de pasión cristiana y sufrida resignación para el lector sin "genio" que lo lea). ¿La trama? Apenas si la tiene. El argumento se refiere al vulgar vagabundeo de Leopoldo Blum por las calles de Dublin y su regreso al hogar, en donde lo espera (o no lo espera) una Penélope felina.
Rainer María Rilke, no tiene la vena sardónica del irlandés Joyce ni la afectación parsimoniosa de los pseudo aristócratas como Marcel Proust, Paul Bourget y Gabriel D´Annunzio. Rilke, sentimental decadente como ellos, es en cambio austero, introvertido, amante de la naturaleza, lleno de Fe, un auténtico aristócrata del pensamiento y del estilo. Eso es lo que tiene de Nietzcheano. Para muchos, es un genio inmarcesible. Dice de él Stefan Zweig en un discurso pronunciado en el Staatstheater de Munich el 20 de febrero de 1927: "Ningún poeta lírico de nuestro tiempo ha alcanzado el hondo sentido poético de Rilke"..."Son una catedral del idioma sus Cuentos del buen Dios"... "La fluidez maravillosa de sus imágenes resplandecientes no ha sido igualada por ningún lírico de nuestra época".
Rilke se casa con una escultora, como él enamorada de la obra de Rodin, el insigne escultor francés. El matrimonio Rilke decide conocer al artista galo y se traslada a París. Allí se hospeda en casa de Rodín, cuya influencia artística se deja sentir a través de toda la obra de Rilke. De esta íntima amistad nacerá luego su gran obra: Rodin. Los dos, Rilke y Rodin, son cristianos fervientes, pero en la forma de los primitivos cristianos, con rasgos profundos de paganismo. En la escultura de Rodin y las obras de Rilke, se marca la alegoría, el simbolismo, la admiración profunda por los personajes antiguos y prístinos de la Leyenda Cristiana. En Rilke, a la poesía de la tradición cristiana, se añade el canto a la tradición germana. Esto se aprecia a través de sus mejores trabajos: "Los cuentos del buen Dios" y los "Cuadernos de Malte Laurids Brigge".
Es bellísimo su opúsculo: "Amor y muerte de Cristóbal Rilke".
De los tres, Rainer María Rilke, el menos conocido en Cuba, es quizás el más grande artista de la palabra. Su obra no ha sido traducida a nuestro idioma. Para dar una idea de su modo, nada mejor que la siguiente versión al español, inédita, de unos versos del genial poeta vienés traducidos del alemán por Manolita Bravo.
EL HUERTO DE LOS OLIVOS
Todo cubierto de polvo, trémulo y gris caminaba entre árboles, grises también hacia el Huerto de los Olivos. Llegado al huerto, agotados el cuerpo y el alma, enterró su frente polvorienta, muy hondo en sus manos ardientes:
"Y ahora ésto... ¡Era éste el final! Ahora me mandas ir... Ahora en las tinieblas me pierdo...
¿Y por qué quieres que diga que tú eres, cuando ya no te encuentro?
No te encuentro, no. Ni en mí, ni en lo demás tampoco. Ni en esta piedra siquiera. No te encuentro ya. Estoy solo.
Estoy solo con los pesares de los hombres que por ti decidime a consolar, por ti, que ni siquiera existes. ¡Oh! Vergüenza sin nombre..."
Más tarde dijeron: un ángel vino. ¿Un ángel? Ay, vino la noche, indiferente, que susurraba entre las hojas. No muy lejos los apóstoles dormían y soñaban. ¿Vino un ángel? ¡Ay, vino la noche y el sueño. Y esa noche, no fue una noche de excepción. Hay miles así. Duermen los perros y yacen las piedras. Fue una noche triste, una noche indiferente que sólo agua daba la llegada del día.
No aparecen los ángeles a orantes como esos, ni las noches se engrandecen por ellos. Todo se aparta de los que se abandonan a sí mismos. Los padres los repudian, y, horrorizadas, las madres los expulsan de su seno.

ROOSEVELT: PALADIN MUNDIAL DE LA DEMOCRACIA Por Eddy Chibás
Bohemia: 6 de diciembre de 1936

En el año 1929 la marea creciente de la prosperidad americana alcanza límites inconmensurables. Los valores del acero, patrón simbólico de la riqueza industrial, crecen sin cesar: 200... 220... 240..... 250. Todos los valores del mercado aumentan en progresión ascendente elevándose hacia el cielo como torres de Babel. Era ficticia, empero, la base de tanta prosperidad, porque ella se asentaba sobre una arcaica economía monárquica y se desarrollaba en medio del más desenfrenado anarquismo en la producción y el reparto. El 19 de octubre se produce el pánico. Los valores rascacielos se derrumban como castillos de naipes. Los números de la bolsa se repliegan primero y se retiran después cual si fueran un ejército en desbandada. Los valores del acero bajan a 100 ... 70 ... 50 ... 30 ... 22. Los grandes reyes de la finanza norteña exclaman aterrados: ¡Es el fin del mundo! Pero no, no es el fin del mundo; sólo es el fin de la economía monárquica en los Estados Unidos.
El 4 de marzo de 1933 asume Franklin Delano Roosevelt la Presidencia. Ese día, el último del Gobierno de Hoover y del régimen absolutista de las finanzas, amaneció nublado. Inmensas sumas de dinero eran retiradas de los bancos a razón de 100 millones de dólares por día. Habían sido suspendidos los pagos en 22 Estados de la Unión. Arrojados al hambre y la desesperación por el desempleo, catorce millones de hombres abandonados a su propia suerte principiaban a enfurecerse. Los campesinos del Middle-West, raza de valientes descendientes de rebeldes, recurrieron en muchos lugares a la violencia. En algunos Estados se hablaba Secesión. Ese era el legado de Hoover al nuevo mandatario de la nación.
Ningún Presidente, salvo Lincoln, ha llegado al Poder bajo tan dramáticas circunstancias. Yo estaba en Washington el 4 de marzo. Desde un edificio situado frente a la Casa Blanca vi el desfile de los Presidentes. El cielo estaba gris y la atmósfera sombría. La multitud lucía más preocupada que entusiasmada. En el mismo séquito oficial, las caras de los prohombres aparecían más largas todavía que las cenizas de los Habanos que chupaban con febril nerviosidad. Y entonces, la voz clara, firme, persuasiva y sedante de Roosevelt llegó a todos los ámbitos del país: "My friends... sólo hay que temer al temor...Sólo hay que tener miedo al miedo... Es preciso tener Fe, para convertir la retirada en avance victorioso"; y el pueblo americano tuvo Fe. Halló en Roosevelt, un gran "leader" en quien confiar. La misma enfermedad del Presidente lo identificaba místicamente con su pueblo que sufría.
Roosevelt representaba--el mismo lo declaró--el triunfo de Main St. sobre Wall St. Como Andrew Jackson, arremete vigorosamente contra las castas privilegiadas del país. Todos los grandes monarcas de las industrias y la finanza, encabezados por J.P. Morgan, desfilaron ante los Comités Investigadores del Senado. Algunos fueron a la cárcel. La política de Roosevelt, el New Deal, se propone una transformación fundamental de la economía individualista americana. Para esta gigantesca labor, reunió un grupo escogidos de jóvenes consejeros técnicos que lo asesoraran, casi todos ellos profesores universitarios y socialistas: Frankfurter, Tugwell, Wallace, Berle, "niño prodigio entre los niños prodigios", salido de la Universidad de Harvard a los 15 años.
El formidablre instrumento utilizado por Roosevelt y su trust del cerebro para la reconstrucción de la economía americana sobre una sólida y estable base socialista de producción reglada, fué la N.I.R.A Es uno de los más ambiciosos ensayos revolucionarios realizados en el mundo. En sus aspectos generales comprende: 500.000.000 de dólares para los desocupados, crédito para gastar, 3,300 millones en obras públicas, inflación, disminución de las horas de trabajo para emplear más hombres (35 horas semanales en las usinas, 40 en las oficinas, 52 en el comercio minorista) mantener los salarios o elevarlos hasta un jornal mínimo, regular los precios de acuerdo con el costo de producción. Veamos el resultado del plan, cuatro meses después de asumir Roosevelt el Poder: El acero subía de 22 a 58; General Motors de 10 a 30; American Can de 49 a 80; en Detroit las usinas de automóviles no podían bastar a los pedidos; el algodón pasaba de 5 centavos a 12; el trigo sobrepasaba el valor de un dollar. Todos los valores subían.
Pasado el peligro, en cuanto los precios subieron, cuando la industria del acero inscribió dos millones de toneladas en sus libros de pedidos, los monárquicos de la finanza, antes tan humildes, se volvieron contra el Presidente. Querían que se restableciera el sórdido régimen individualista de antaño. Trinaban contra el nuevo sistema de economía dirigida. Acusaron a Roosevelt de comunista, como hacen los politicastros criollos con los cubanos honrados que denuncian sus bandidajes y desvergüenzas. Los lacayos nativos de los reyes norteños de la finanza lanzan contra los cubanos que luchan por la democracia y la libertad la misma acusación de comunismo que sus amos de Wall St. lanzaron en los Estados Unidos contra el Presidente Roosevelt.
La lucha gigantesca entre Roosevelt y los reyes de la finanza tuvo su climax glorioso en las últimas elecciones, donde fueron barridas las fuerzas coaligadas de la reacción. En esas elecciones, Roosevelt, prácticamente apoyado por todas las organizaciones obreras y liberales del país, se presentó como el campeón de las modernas democracias, como el adalid internacional del nuevo liberalismo consciente. El discurso que pronunció con motivo de su proclamación presidencial en Filadelfia, es una de las más hermosas piezas oratorias de todos los tiempos. De este discurso han sido extractados los siguientes pronunciamientos genuinamente revolucionarios:
"La Tiranía política fué derribado en Filadelfia el 4 de julio de 1776. En esta civilización económica moderna, los monárquicos de la economía han erigido nuevas tiranías. La estructura entera de la vida moderna, ha sido dedicada al servicio de los nuevos reyes. Ellos crearon un nuevo despotismo y lo disimularon entre las vestimentas de las sanciones legales. Nuevos mercenarios trataron de oprimir al pueblo, su trabajo y su propiedad. Las empresas `privadas´ se hicieron demasiadas privadas. Se convirtieron en empresas de privilegio. Para demasiado de nosotros la libertad política que habíamos conquistado, carecía de significación en vista de la desigualdad económica. Un pequeño grupo había concentrado en sus manos un control casi absoluto sobre la propiedad de los demás, el dinero de los demás, el trabajo de los demás. El colapso de 1929 nos mostró el despotismo en toda su desnudez. Las elecciones de 1932 fueron el mandato popular de destruirlo.
En vano ellos tratan de ocultarse tras la bandera de la Constitución. En su ceguedad, olvidan para qué existen la bandera y la Constitución. Ahora y siempre la bandera y la Constitución existen para la democracia, no para la tiranía; para la libertad, no para la esclavitud. Es preciso tener Fe en la seguridad de la democracia en medio de las dictaduras. Nosotros no podemos permitir que se acumule un déficit en los libros de la entereza humana. En lugar de los palacios de los privilegiados, tratamos de construir un templo de fe, esperanza y caridad. Es sensato ser un servidor de esta gran causa. Esta generación de americanos, tiene una cita con el destino."
Esas palabras, rebosantes de sinceridad y profundo sentido de humanidad, pueden figurar sin desdoro al lado de las declaraciones de Jefferson y los discursos de Lincoln.
En estos tiempos de reacciones, fascismos y dictaduras, ellas llevan un soplo de aliento a todos los corazones libres del mundo, haciendo que se levanten animosos en defensa de la democracia y de la libertad. Ni Roma ni Moscow: Libertad y Democracia.
En este momento histórico se están jugando los destinos de la humanidad futura. Los espíritus canijos, serviles y retrógrados que no se coloquen al lado de los grandes adalides de la democracia en la gran crisis del mundo que se avecina, serán arrollados y barridos del templo de la civilización.
1º de diciembre de 1936.
Intercalado en el escrito hay dos cuadros que dicen:
PALABRAS DE ROOSEVELT EN BUENOS AIRES.
"Si dentro de nosotros y entre nosotros podemos dar mayor libertad y cumplimiento a las vidas individuales de nuestros ciudadanos, la forma democrática de gobierno representativo habrá justificado las altas esperanzas de nuestros padres, los libertadores. La democracia es todavía la esperanza del mundo. Si nosotros, en nuestra generación, podemos seguirla aplicando en las Américas, se propagará y sustituirá a otros métodos por los cuales los hombres son gobernados y que nos parecen a la mayoría de nosotros contrarios a nuestros ideales de libertad humana y de progreso humano."
Franklin D. Roosevelt

En otro cuadro está lo siguiente:
MENSAJE DE ROOSEVELT A TODOS LOS PUEBLOS DEL MUNDO EL DÍA DE SU
PROCLAMACIÓN PRESIDENCIAL EN FILADELFIA.
Es preciso tener Fe en la seguridad de la democracia en medio de las dictaduras.
En el mundo, en otros países, hay algunas gentes que en tiempos anteriores habían peleado y vivido por la libertad y que parecen haberse puesto demasiado débiles para continuar en la pelea. Ellos han vendido su herencia de libertad por una ilusión de vida. Han entregado su democracia.
Creo de corazón que sólo nuestro éxito puede remover su antigua esperanza. Ellos empiezan ahora a saber que aquí en América está desarrollándose una gran batalla. No es sólo una guerra contra la necesidad, la desilusión y la desmoralización económica. Es una guerra por el mantenimiento de la democracia. Estamos peleando por conservar una forma de gobierno grande y preciosa para nosotros y para el mundo entero.
FRANKLIN D. ROOSEVELT

En la parte superior derecha del articulo hay un cuadro escrito por Bohemia que dice:
Eddy Chibás, joven escritor revolucionario que acostumbra expresar su manera de pensar y de sentir sobre los problemas nacionales a través de las páginas de BOHEMIA, ha querido hoy traspasar los límites de lo vernáculo para juzgar la extraordinaria personalidad de Franklin D. Roosevelt, una de las figuras más interesantes de nuestra época. El trabajo de Eddy Chibás es un homenaje a la democracia y una reafirmación de sus convicciones contrarias a la reacción y en favor de la libertad de los pueblos.

A la Memoria de mi Padre. Por Eddy CHIBÁS
Bohemia 31 de Agosto de 1941.

Mi PADRE el ingeniero Eduardo J. Chibás, acaba de fallecer. Fué un hombre modesto y afable. Cortés con todos, ricos y pobres, humildes y poderosos, nunca tuvo para nadie una frase de agravio. Pasó por el mundo repartiendo sonrisas y gestos amables, sembrando cariños y cultivando la bondad. Justo era su segundo nombre, mereció llevarlo. No fué un justiciero, sino un justo. Más bien que a la Justicia, Diosa cruel, intransigente y fría, rindió culto a la Equidad, que es la Justicia atemperada por la razón humana y la clemencia del corazón. Más que una insignia de honradez en una época de corruptela, más que un ejemplo viviente de corrección, más todavía que un símbolo magnífico de probidad, fué un modelo de ciudadano.
Sin embargo, tal parecía que los hálitos infectos de un ambiente social en descomposición en el cual se ha invertido la escala de los valores, donde los méritos ya no se miden ni por el talento ni por la virtud, ni por el trabajo, sino por la capacidad para las inmoralidades, lo empujaban a él hacia el ostracismo y la muerte. Es el destino de los hombres honrados descender a la tumba cuando la disolución de las costumbres determina la ascensión de los hombres venales por las escalas del triunfo.
En su juventud combatió mi padre por la independencia de Cuba. Luego, ya anciano, luchó por el mejoramiento y grandeza de su patria, pero murió decepcionado. Murió del corazón.
Creador de obras de ingeniería de méritos extraordinarios, honrado por Gobiernos e instituciones cubanas y extranjeras, fué sencillo como pocos. Colocó a Cuba en el mapa desde el punto de vista de la ingeniería contemporánea. Hizo mucho por transformar nuestra tierra de colonia agrícola en moderna República industrial. Su biografía, no obstante, es desconocida en su propio país donde, en cambio, son pregonadas a todos los vientos como grandes hazañas las turbias andanzas de cualquier audaz o especulador sin escrúpulos. Hoy, 26 de agosto, día de mi natalicio quiero estar también como en años anteriores en comunión con él escribiendo sobre los recuerdos de ese hombre admirable que fué mi padre. Lo hago como un homenaje nocturno a su memoria, sin jactancia, pero con legítimo orgullo. No emplearé hiperbólicos ditirambos: solo la verdad escueta y objetiva. Ese es el mejor tributo que puedo rendir a su espléndida ejecutoria de ingeniero y de cubano.
Eduardo J. Chibás y Guerra nació en Santiago de Cuba el 24 de febrero de 1869. Hizo el bachillerato en su ciudad natal. En 1889 se graduó de Ingeniero Civil, a los veinte años, en la ciudad de Troy, Rensselaer Polytechnic Institute. Obtuvo al recibirse de ingeniero los más altos honores que concede dicha Universidad y por ese motivo, a pesar de ser extranjero, representó a la misma en la gran Exposición Internacional de París, celebrada en el propio año.
En 1892 fué comisionado por la Institución Carnegie para estudiar los depósitos de manganeso en Santiago de Cuba y en el Departamento de Panamá, entonces Colombia. Más tarde fué Ingeniero Jefe y Superintendente General de la `Caribbean Manganese Co.´ y posteriormente Jefe del Cuerpo de Ingenieros que examinó el territorio comprendido desde la cuenca del Pacífico a través de los Andes, hasta las minas de oro de Darién, en Panamá. Cuando terminó ese trabajo se le designó Jefe del Cuerpo de Ingenieros que por cuenta de un sindicato norteamericano exploró una parte del río Orinoco, en Venezuela.
Al estallar la guerra hispano-americana fué incorporado a las fuerzas norteñas y nombrado ayudante del General Miles, Jefe del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos. Desempeñando ese cargo hizo los planes militares que sirvieron para la toma victoriosa de San Juan y el Caney por las fuerzas combinadas cubano-americanas. En una ocasión para confeccionarlos, se sirvió de un globo cautivo; debiendo señalarse que fué éste el primer caso que se dió en el Continente Americano de utilizar la aeronáutica para tales fines. Esos planos que llevan su firma, están colocados en lugar preferente del Capitolio de Washington.
Otro dato interesante: la primera vez que con varios números a sus órdenes salió en descubierta para cumplimentar la misión que se le había encomendado de elaborar las cartas topográficas del valle de San Juan, capturó a los primeros prisioneros que se hicieron en la guerra entre los Estados Unidos y España.
Terminada la guerra de independencia fué Ingeniero Jefe y Administrador General del ferrocarril de Guantánamo y construyó distintos puentes, muelles y carreteras, entre otras, la del Caney y la de San Juan, que luego los Gobiernos dejaron deteriorar. Después creó y organizó las compañías de electricidad y de tranvías de Santiago de Cuba. En Guantánamo utilizó el salto de agua del río Guaso para establecer allí la primera planta hidroeléctrica de Latinoamérica y la mayor de Cuba, de la cual fué su primer y único Presidente. Con posterioridad fundó la fábrica de Cerveza `Hatuey´, cuya marca fué más tarde adquirida por la casa `Bacardí´. A su esfuerzo técnico se debió, principalmente, el fomento del Central `Oriente´, el Reparto de urbanización `Vista Alegre´ en Santiago de Cuba y la existencia de multitud de industrias que engendró, dirigió y presidió.
El 11 de noviembre de 1906 contrajo matrimonio con mi madre, Gloria Ribas y Agramonte, en la ciudad de Camagüey. De ella tuvo sus dos únicos hijos, Eduardo y Raúl Chibás. Su esposa murió el 21 de julio de 1928.
En 1911, con motivo de una terrible sequía que agotó todas las fuentes de agua de la ciudad de Santiago de Cuba, paralizando sus industrias y produciendo grandes éxodos de la población, concibió la idea de abrir pozos tubulares en el valle de San Juan para abastecer a la ciudad de agua. Muchos lo calificaron de visionario y loco. Su proyecto, sin embargo, se vio coronado por el éxito, logrando surtir a la ciudad con todo el agua que ésta entonces necesitaba. Estos pozos de San Juan, preparados en dos semanas para un caso de emergencia, a un costo insignificante, están aún suministrando el agua que consume la ciudad de Santiago de Cuba.
Durante el Gobierno del dictador Machado, a consecuencia de mis actividades revolucionarias y las de mi hermano Raúl, su casa se convirtió en un centro de conspiración contra la tiranía. En razón de ello, a mediados del año 1932 fué detenido, conducido al Castillo del Príncipe y luego llevado al Presidio político de Isla de Pinos, donde yo me encontraba. Poco después se le juzgó en un Consejo de Guerra conjuntamente con Carlos Prío Socarrás y conmigo. Fue absuelto. En este Consejo de Guerra actuaron de taquígrafos el actual Presidente de la República, Fulgencio Batista y su ayudante el Capitán Soler, quienes se condujeron muy bien con nosotros los procesados. Exilado en Washington, mi padre constituyó, unido a Fernando Ortiz, Portell Vilá y Rafael Cabrera, el `Cuban-American Friendship Council´, con el objeto de ilustrar a la opinión pública norteña sobre la trágica situación de Cuba bajo el Gobierno de Machado.
El día primero de febrero de 1933 contrajo segundas nupcias con Conchita Ribas en la ciudad de Washington, D.C.
A la caída del tirano, estando aún en Washington, le fué ofrecida desde Cuba, con insistencia, la Secretaría de Obras Públicas en el Gobierno de Carlos Manuel de Céspedes, la que estimó debía aceptar en esos momentos difíciles para la República y así lo hizo. Después de derrocado el Gobierno de Céspedes por el golpe del 4 de Septiembre, se le instó en repetidas ocasiones para que ocupara de nuevo la Secretaría de Obras Públicas, pero siempre declinó todas las invitaciones que se le hicieron en ese sentido.
En junio de 1939 fué electo Presidente del Alumnii of Renseelaer Polytechnic Institute (Asociación de Graduados de la Universidad de Troy), siendo ésta la primera vez que un extranjero, no residente en Norte-América es elegido Presidente de la Asociación de Graduados de una de las grandes Universidades de los Estados Unidos.
Fué Presidente, además, de las siguientes instituciones: Sociedad Cubana de Ingenieros, Club Rotario de la Habana, Centro de la Propiedad Urbana de la Habana, Liga Contra el Cancer, American Water Works Association y otras muchas de la capital y del interior de la Isla.
Recibió la alta distinción de ser nombrado miembro vitalicio de la `American Society of Civil Engineers´ y también la de ser honrado el año pasado por la Universidad de Troy con el título de Doctor Honoris Causa en Ingeniería. `Who´s who in Engineering´, al publicar su biografía le concede el rango que le corresponde.
Llevaba siempre el distintivo del Sigma Xi, que sólo poseen muy pocos ingenieros, los más insignes del mundo.
Entre las muchas obras que publicó citaremos las siguientes: Construction Light (Luces para la construcción); Mountain Railroad in the Republic of Colombia, (Ferrocarriles de Montaña en la República de Colombia); The Manganese Deposits of Panamá, (Los Depósitos de Manganeso en Panamá); La solución del abasto de agua de Santiago de Cuba; El Problema del Agua en La Habana; Informe técnico sobre la rebaja de la tarifa del flúido eléctrico; Informe sobre la reglamentación del Radio en Cuba, etc. etc.
Esta es, a grandes rasgos, la vida de mi padre, ese cubano sencillo y sabio, correcto y cordial, laborioso y honesto, el ingeniero Eduardo J. Chibás. Su ejecutoria de probidad, desinterés y amor a la patria ha inspirado nuestra conducta del pasado y será nuestra norma del futuro.

La revista Bohemia publica un retrato de Eduardo J. Chibás en la primera página del escrito y en la parte inferior de la foto dice lo siguiente:
El ingeniero EDUARDO J. CHIBÁS, que recibió de Universidades e Instituciones de alto prestigio en los Estados Unidos, por sus trabajos técnicos de ingeniería, honores y distinciones que jamás han sido concedidos en Norteamérica a ningún otro extranjero no residente allí. Fue un hombre modesto y afable, que pasó por el mundo repartiendo sonrisas y gestos cordiales, sembrando cariños y cultivando la bondad. Insignia de honradez, ejemplo de corrección, símbolo de probidad, fue un cubano de los que van quedando pocos, fue un modelo de ciudadanos.

MI HOMENAJE A GUITERAS. Por Eduardo R. Chibás
Bohemia. 8 de mayo de 1947.

El domingo, ocho de mayo, se conmemora un año más de la muerte de un cubano austero, caído por defender la Revolución, nuestro compañero del Directorio Estudiantil Universitario de 1927, Antonio Guiteras. Muchos de sus antiguos compañeros de lucha han traicionado su memoria, han renegado de sus principios, han vendido sus ideales.
No podemos hoy, como en años anteriores, concurrir a "El Morrillo", ni visitar su tumba para rendirle homenaje, porque nos encontramos cumpliendo condena en una galera del Castillo del Príncipe por defender la misma causa por la que él inmolara su vida. Vamos, pues, a rendirle el único homenaje que nos es posible dentro de esta prisión: escribir unas líneas en su memoria. Podemos rendirle ese sincero homenaje porque nuestras manos están limpias de lodo, no se han manchado con dinero mal habido ni con sangre, como las de los gobernantes actuales, que desertando del sendero de la honradez, marchan por el camino que conduce al enriquecimiento fácil, pero también al desprecio de su pueblo. Son los que han cambiado la vergüenza por el dinero.
Antonio Guiteras fue expulsado con nosotros de la Universidad de La Habana por combatir la prórroga de Poderes de Machado, fué con nosotros miembro del Directorio Estudiantil Universitario de 1927, fué nuestro compañero en las luchas revolucionarias contra la tiranía machadista. Fuimos nosotros los que propusimos, conjuntamente con Reynaldo Jordán, su designación como Secretario de Gobernación en 1933. Fuimos también nosotros los que, a golpe de mandarria, derribamos el obelisco que para vergüenza nacional se levantaba en los campos de "El Morrillo" en recuerdo del autor de su muerte.
Hagamos del ocho de mayo, como hicimos del 27 de noviembre, no una fecha protocolar de lamentaciones estériles, sino una fecha de combate para denunciar a los traidores y a los bandidos. Esa es la manera sincera y revolucionaria de honrar a Guiteras, aquel que siendo Secretario de Gobernación arrojó de su casa al Administrador de la Compañía Anticubana de Electricidad cuando fué a ofrecerle un cheque con la cantidad en blanco si no firmaba el decreto rebajando las tarifas eléctricas.
Vamos a reproducir la siguiente información del periódico "El Crisol", de mayo 9 de 1935, que es el mejor exponente de la honradez de Guiteras. Dice "El Crisol": "De las actuaciones verificadas se ha sabido que en el registro efectuado en las ropas de Antonio Guiteras, ex Secretario de Gobernación, se le encontraron solamente la suma de ochenta y tres centavos".
Así murió, con ochenta y tres centavos en los bolsillos y sin dejar bienes de fortuna de ninguna clase, el secretario de Gobernación que se incautara de la poderosa Compañía Anticubana de Electricidad, Antonio Guiteras. ¡Qué bello ejemplo para tanto tránsfuga de la revolución!.
Frente a los ochenta y tres centavos de Guiteras, veamos ahora algunas de las propiedades que son o fueron del responsable de su muerte, Fulgencio Batista, Presidente del titulado partido oposicionista "Acción Unitaria Progresista". Veamos:
Edificio de cuatro plantas en el Vedado, en la calle 12 números 357, 359, 361 y 363 esquina a 17; edificio de cuatro plantas en el Vedado, en la calle 19 números 1008 y 1010, esquina a 12; edificio en el Vedado, en la calle L número 414, esquina a 25; edificio en el Vedado, en la calle 12 y Quinta; edificio en el Vedado de cuatro pisos, en la calle 12 y 19; edificio en el Vedado de cuatro pisos, en las calles 13 y 32; edificio en el Vedado, de tres pisos, en la calle Tercera y B; edificio en el Vedado, de cuatro pisos en la calle 12 entre 21 y 23; edificio en el Vedado, de cuatro pisos, en la calle 12 entre 19 y 21; edificio en el Vedado, de ocho pisos, en la calle 12 y 23; edificio de ocho pisos que ocupa el Hotel Lincoln, situado en la calle Galiano esquina a Virtudes, en La Habana.
Todas estas propiedades de Fulgencio Batista, simple sargento del Ejército en 1933, aparecen bajo la Sociedad Anónima, Compañía de Inversiones Crosdy, que fué constituida el 10 de febrero de 1943, ante el notario doctor Virgilio Lasaga. Se inscribió en el Registro Central de Sociedades Anónimas, en la Sección Segunda, folio 137, tomo 250, hoja 1935, inscripción primera, con domicilio en la calle de O´Reilly número 412, en La Habana.
Pero no son estas las únicas propiedades del General Batista. Además de los ocho o diez millones de pesos invertidos en bonos, compañías, acciones y edificios en Venezuela, Estados Unidos y México, en la ciudad de Miami posee una casa de apartamentos de quince pisos.
También Fulgencio Batista, amparándose bajo la Sociedad Anónima, Compañía de Inmuebles, inscripta en el Registro Central de Compañías Anónimas, Sección Segunda, hoja 28, folio 37, tomo primero, inscripción primera, fué propietario del gran edificio de ocho pisos que se levanta en la Avenida de las Misiones, frente al Palacio Presidencial. También de los edificios situados en la calle Prado números 58 y 60, en esta Capital.
Esta es una pequeña relación de las propiedades con que cuenta Fulgencio Batista, máximo responsable de la muerte de Antonio Guiteras, que fue asesinado por las fuerzas del Coronel Batista el ocho de mayo de 1935, llevando ochenta y tres centavos en los bolsillos. Batista está ahora tratando de formar un nuevo Partido, con la ayuda subterránea de Carlos Prío y su gobierno, a fin de colocar obstáculos en el camino del Partido del Pueblo Cubano y dividir la oposición.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar los CRÍMENES que se cometen, porque el pueblo de Cuba recuerda perfectamente los bárbaros asesinatos cometidos por sus esbirros en el que perdieron sus vidas: Antonio Guiteras, Carlos Aponte, Felix Carbonell,(que lo tiraron desde la azotea de la Jefatura de Policía a la calle), Teniente Benito Bacallao, Ezequiel Delgado, Loret de Mola, González Larrinaga, Armando Feito, Octavio Seigle (quemado dentro de su automóvil), Rodolfo Rodríguez, Ivo Fernández Sánchez, Ezequiel Pérez, Agustín Martínez, Angel Zunzunegui, José Costiello, Angulo Terry, Bienvenido Padrón, Cheo Morín, Gustavo Herrero, Montes de Oca, Pedro Fajardo, García Quibuz, Francisco Menéndez, "El Guajiro" Castell, Casimiro Menéndez, Enrique Fernández, Los hermanos Cuervo, los hermanos Mesa y tantos otros revolucionarios que perdieron sus vidas a manos de los porristas de Batista y de Pedraza.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar los ENRIQUECIMIENTOS EN EL PODER, porque se expone a que cualquier persona honrada publique la relación de sus propiedades, las que adquirió por medio del saqueo sistemático y bien organizado de la Hacienda Pública durante los años que gobernó a Cuba desde Columbia primero y desde Palacio después.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar que se GOBIERNE SIN PRESUPUESTOS, porque no hubo Presupuesto ni un solo año de los que él gobernó, a pesar de tener amplia mayoría en el Congreso.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar que los gobernantes utilicen el INCISO K. porque fué precisamente bajo su gobierno cuando se puso en vigor la Ley que contenía el célebre inciso K. Fué su Gobierno el primero que lo utilizó con fines inconfesables.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar el ENRIQUECIMIENTO DE LOS MILITARES, porque el pueblo de Cuba no cree que los millones de pesos de Pedraza, Mariné, Benítez y tantos otros, los obtuvieron por medio de una mina que encontraron en el patio de su domicilio.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar la FALTA DE HONRADEZ ADMINISTRATIVA en los gobernantes porque en su Gobierno también se robaron los créditos de Obras Públicas, como en el escandaloso caso del Dragado del Puerto de Isabela de Sagua y se cometieron grandes latrocinios. Vamos a citar un ejemplo elocuente. En el Presupuesto de Guerra de 1943, confeccionado libremente por Fulgencio Batista, sin comunicárselo siquiera al Congreso, se consignaba para agua y hielo del Servicio Militar Voluntario la cantidad de novecientos sesenta y dos mil cuatrocientos ochenta y tres pesos. ¿Qué pensaba hacer Batista con un millón de pesos para agua y hielo? ¿Pensaba lanzarle agua fría por la cabeza a los soldados alemanes si desembarcaban en Cuba? No tiene otra explicación.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar al ALBUR DE ARRANQUE del gobierno de Grau San Martín, porque el pueblo de Cuba recuerda perfectamente los últimos días de su Gobierno, en que su Ministro de las Finanzas, Anselmo Alliegro, habilitó en días festivos las taquillas de Hacienda para pagar deudas atrasadas, cuyo escandaloso hecho fué denunciado por Don Manuel Fernández Supervielle.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar las CLAUSURAS DE LOS PERIÓDICOS Y LOS ATAQUES A LOS PERIODISTAS, porque el pueblo no ha olvidado los asaltos a las estaciones de radios y las persecuciones a los periodistas Miguel Angel Quevedo, Enrique Delahoza, Martínez Márquez, Sergio Carbó, Francisco Ichaso, Felipe Rivero, Garrido, Alfredo Quílez, y otros; las clausuras de los periódicos "Acción", "La Voz", "Micrófono", "La Voz del Aire", la revista "Masas", etc.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar que NO SE APRUEBEN LAS LEYES COMPLEMENTARIAS DE LA CONSTITUCIÓN, porque en su Gobierno, no se aprobaron ninguna de dichas leyes, a pesar de tener mayoría parlamentaria en el Congreso.
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para criticar la BOLSA NEGRA, porque en su Gobierno se especuló grandemente con la miseria del pueblo. Fué Alfredo Jacomino, su ministro de Comercio, uno de los principales organizadores de su nuevo Partido, quien dijo en pleno hemiciclo al ser interpelado en el Senado de la República el día 26 de mayo de 1942:
"Los chorizos embutidos, mortadellas, etc., no son artículos de primera necesidad. El tasajo tampoco lo es. El que no pueda comer filete, que se empuje su medio de picadillo."
No tiene autoridad moral Fulgencio Batista para hablar de DEMOCRACIA, porque el pueblo de Cuba recuerda perfectamente los horrores, torturas, crímenes y atropellos de la huelga de marzo; el pueblo recuerda que fue Batista quien destituyó a Miguel Mariano Gómez de la Presidencia de la República en diciembre 23 de 1936; recuerda que era Batista quien manejaba al Presidente Laredo en los años 1937 a 1940; recuerda que fué Batista quien utilizó las bayonetas para dar la brava electoral del 14 de julio de 1940 y ser de esa manera electo Presidente de la República; recuerda que fué Batista quien le impuso a los partidos de la Coalición la candidatura presidencial de Carlos Saladrigas en 1944; recuerda que fué Batista quien amenazó al Congreso de la República el día 25 de febrero de 1943 desde un mitin en el Anfiteatro Municipal, con ponerse el jacket si no accedía a sus deseos de aumentar los impuestos; recuerda que fué Batista quien en una ocasión le dijo al pueblo cuando protestaba por la bolsa negra: "como quieras que te pongas tienes que llorar".
Para que el pueblo de Cuba pueda darse perfecta cuenta de que el partido que organiza Batista es exactamente igual a los antiguos partidos tradicionales que han estado desgobernando a Cuba por más de cuarenta años, vamos a ofrecer la relación de sus principales organizadores. Veamos: Panchín Batista, Alfredo Jacomino, Pérez Carrillo, Joselyn Fernández, Desiderio Sánchez, Félix Ayón, Leonardo Anaya Murillo, Ernesto Rosell, Jorge García Montes, Pardo Jiménez, Fidel Barreto, José Oñate, Amadeo López Castro, Justo Luis del Pozo, José A. Mendigutía, Morales del Castillo, Gonzalo García Pedrosa, etc, etc.
Enrique Yaniz, gran periodista recientemente fallecido, dijo en "Prensa Libre" del día seis de julio de 1947, página ocho, lo siguiente:
"No es Fulgencio Batista, dictador militar durante seis años y Presidente durante cuatro, el más autorizado para hablar de adecentar la vida pública cubana y llevarla por senderos de honradez y de moral. Recordemos que la dictadura militar de Batista se caracterizó por el abuso, por los asesinatos políticos y por el fraude sin límite de ninguna clase. Recordemos a sus coroneles, señores de horca y cuchillo, dueños absolutos de vidas y haciendas, interviniendo en los negocios públicos y privados, para obtener ventajas personales. Recordemos a la Renta de Lotería con sus boletos de beneficiencia que usufructuaba Palacio. Recordemos a sus favoritos explotando el juego y cobrando gabelas para acumular millones. recordemos el palmacristi que daban sus esbirros a la menor discrepancia, con sus métodos dictatoriales. Recordemos a Mariné con sus facultades omnímodas. Recordemos que clausuró periódicos para que no censurasen su nefasta obra. Recordemos que no hizo la Revolución, pero sí fué el primer aprovechado. Recordemos su pobreza y presenciemos su riqueza actuales. Recordemos su desprecio a las leyes y su voluntad caprichosa".
"Si tú, Fulgencio Batista, fuiste uno de los peores gobernantes que ha tenido Cuba, ¿tienes autoridad moral para censurar a los que ahora te imitan? Vive tu vida a la sombra de tus millones, pero no intervengas en la política cubana, porque demasiado te conocemos. Déjanos combatiendo al Gobierno que es tan malo como el tuyo, pero no hagas tu aparición en la cosa pública porque la contaminas. Deja que la verdadera oposición barra con los métodos vituperables que tú entronizaste, pero no la ensombrezcas con tu presencia. Mantente alejado de nuestras luchas. No te sitúes a la puerta de la ciudad sitiada para entrar en el momento del saqueo, porque esta vez no entrarás. Deja a los hombres que carecen de pasado tenebroso que lleven adelante su programa de una Cuba mejor. No pretendas acompañarnos en el combate que se libra entre la vergüenza y la indignidad, porque nadie cree en ti"
"El Gobierno es pésimo, pero el tuyo no le fué a la zaga. Recuerda tus once años de gobierno y comparándolos con éstos, confiesa, para que Dios te perdone, que son iguales en excesos, en abusos y en despojos. No eres tú, Fulgencio Batista, el más autorizado para poner la ceniza en la frente a los que nos desgobiernan hoy. No nos ayudes a desplazar a los gobernantes que siguen la ruta que tú trazaste, porque careces, por completo, de autoridad moral para censurar, para trazar pautas, para hacer oposición."
Eso dijo, Enrique Yaniz, en "Prensa Libre" el día seis de julio de 1947. Eso decimos nosotros también. ¡Vergüenza contra Dinero!
Eduardo R. Chibás

Preferimos caer víctimas de la libertad, antes de convertirnos en victimarios de la Democracia." 4 de septiembre de 1938

El verdadero revolucionario ha de tener, más que valor físico, valor moral." 4 de sept. de 1938.

"Debe mantenerse en toda América el predominio de los regímenes democráticos. En nuestras tierras la democracia debe ser un hecho, un credo al que celosos todos rindamos culto. No puede haber prosperidad ni alto nivel de vida, ni superación de la cultura, ni respeto a los derechos humanos, ni consagración de la libertad, sin el mantenimiento de la democracia, y, por tanto, la América entera debe propender a que en el último rincón de estas tierras nuestras, se destierren los procedimientos atentatorios al derecho democrático de los pueblos y al derecho inmanente de los hombres a la libertad, la cultura, el trabajo y la prosperidad." 16 feb. 1945

"Vamos a virar al revés a la República, es decir, la vamos a virar al derecho, porque la vieja politiquería la ha tenido hasta ahora virada al revés." 9 de junio, 1946

"En un partido las ideas fundamentales tienen mucha importancia, pero también una importancia capital, los hombres que van a ponerlas en práctica. El más bello programa del mundo, enarbolado por una asociación de retóricos o por un grupo de delincuentes, no podrá captarse nunca la confianza de la opinión pública, ni el respaldo entusiasta del pueblo." 18 de mayo de 1947.

"En los momentos de grandes crisis, lo mismo la social que la económica, los líderes verdaderos para poder ser útiles a su patria no pueden comprometer su autoridad moral contemporizando con la politiquería." 20 de junio de 1948,

"Sólo los gobiernos débiles, impopulares y antidemocráticos que se apoyan en el fraude, el peculado y el crimen, temen la libre discusión de las ideas y la exposición neta de la verdad." Enero 1949.

"La arrogancia es una virtud en la adversidad, pero en el poder resulta ruin. El prisionero puede permitirse el lujo de ser altivo con su carcelero, pero la altanería del poderoso para con el preso es una mezquindad y una cobardía." 30 de abril de 1949

"Aspiramos a barrer toda la podredumbre de la política nacional, lo mismo la nueva que la vieja, igual la de hogaño que la de antaño. No es culpa nuestra que haya tanta podredumbre, como no es culpa de la escoba que exista la suciedad. Cuando los viejos partidos se pudren, el pueblo tiene derecho a manifestarse a través de un nuevo partido." Julio 3 1949

"Martí fue radicalmente intransigente contra todo lo que implicara transacción con los vicios coloniales. Martí solamente hizo pactos con la paciencia y con los sacrificios. En la firmeza de Martí tuvo el separatismo su imán más seguro y su motor más poderoso, su llave de oro para penetrar en la Historia." 3 de julio de 1949.

"Hay que elegir entre la Democracia, sistema de gobierno que basa su vigencia en el consentimiento de los gobernados, y el comunismo, que se mantiene en el poder sofocando todo disentimiento, sin permitirles siquiera justificarse públicamente." Octubre 1949.
"Los que aspiramos a desecar la fangosa tembladera en que se desenvuelve nuestra vida pública, para construir sobre cimientos firmes la gran nación cubana del porvenir, no podemos entrar en transacciones de ninguna clase con la desvergüenza y el crimen." Agosto 1950

"Las grandes naciones no se construyen sobre bases podridas, sino que se levantan sobre los legados morales de sus grandes hombres." Agosto,1950

"Los cubanos sabemos, por amarga y dolorosa experiencia, lo que la historia depara a los gobernantes que pretenden yugular la libertad y erigirse en mayorales de su pueblo." 8 de abril de 1951.

"Debe atacarse al comunismo totalitario de frente sin subterfugios ni argucias, con las armas poderosas de la razón que se asienta en la ley. A la democracia se la defiende con actos de inconfundible sabor democrático, vale decir, a través de una militancia democrática."
8 de abril de 1951.

"Hay un abismo infranqueable entre la doctrina totalitaria e internacional del imperialismo stalinista y la ideología democrática y nacionalista del Partido del Pueblo Cubano. No pueden ser compatibles en ningún momento la violencia extranjerizante del Marxismo y la cubanía democrática de nuestro movimiento." Junio 1951

"Por su posición geográfica, la riqueza de su suelo y la inteligencia natural de sus habitantes, Cuba tiene reservado en la Historia un grandioso destino, pero debe realizarlo. Otros pueblos asentados en islas que no gozan de situación tan privilegiada como nuestra patria, han desempeñado en la Historia un papel de preeminencia singular. En cambio Cuba ha visto frustrado su destino histórico, hasta ahora, por la corrupción y ceguera de sus gobernantes, cuyo pensamiento --salvo excepciones-- ha volado siempre a ras de tierra." 5 de agosto de 1951

"El deber de los hombres honrados es romper las cadenas que los amarran a malas causas que sirven sin pretenderlo." 19 de agosto de 1934

"Condeno la guerra imperialista, condeno la guerra de rapiña, condeno la guerra de agresión, y celebro la guerra santa de los pueblos que luchan por su independencia y su libertad". En la Convención Constituyente en defensa del pueblo de Finlandia.

"Debe mantenerse en toda América el predominio de los regímenes democráticos. En nuestras tierras, la democracia debe ser un hecho, un credo al que celosos todos rindamos culto. No puede haber prosperidad ni alto nivel de vida, ni superación de la cultura, ni respeto a los derechos humanos, ni consagración de la libertad, sin el mantenimiento de la democracia, y, por tanto, la América entera debe propenderla hasta en el último rincón de estas tierras nuestras :
"Procuro hablar siempre con mucha claridad y sin eufemismos para evitar confusiones. A pesar de lo cual algunas veces no soy bien comprendido. Ejemplo de ello son mis palabras sobre el derecho de los pueblos a la revolución contra los gobiernos antidemocráticos que detentan el poder frente a la voluntad popular y vulnerando todos los principios esenciales de la democracia, palabras que no han sido interpretadas correctamente por algunas personas, lo que ha ofrecido una impresión pública que no se ajusta a mis pensamientos." Dice que siempre sostuvo que ningún Estado tiene el derecho a intervenir en los asuntos interiores o exteriores de otro. (Se refiere a la Argentina) Luego dice:
"Llevo 20 años luchando contra todos los imperialismos y por la consolidación de la democracia, en Cuba, en América y en el mundo. En las prisiones políticas se maduró mi espíritu y en la lucha democrática se modeló mi carácter. Por eso simpatizo, naturalmente, con el cívico pueblo de la Argentina en su lucha desigual y desesperada contra una dictadura militar que como la de Farrell-Perón responde a los intereses del nazismo."
"Entiendo sin embargo que el pueblo argentino es lo suficientemente viril para sacudirse sus tiranos sin necesidad de ayuda exterior. Lo único que piden nuestros hermanos los democrátas argentinos es que las naciones de América no presten ninguna clase de apoyo material o moral a los déspotas de su patria. Estoy dispuesto a realizar todo lo que esté a mi alcance para colaborar en esa justa demanda de los demócratas argentinos."

Dijo en febrero de 1949: “Sólo los gobiernos débiles, impopulares y antidemocráticos que se apoyan en el fraude, el peculado y el crimen, temen la libre discusión de las ideas y la exposición neta de la verdad.”

En El Mundo el 28 de julio de 1949 dice Chibás:
“En aras de esa tesis, la independencia política, la única que puede hacer de Cuba una gran nación, una gran patria, estamos dispuestos a sacrificar todas las Alcaldías de la República, todos los gobiernos provinciales, todas las actas de senadores y representantes y también la Presidencia de la República, una y cien veces.”
“Se me acusa de dictador porque defiendo apasionadamente la doctrina y la ideología del Partido del Pueblo Cubano y quiero impedir que se convierta en un partido politiquero como los demás, en una simple agencia de colocaciones, sin principios morales y sin discipliba, donde cada cual dice y hace lo que le conviene.”
“La libertad de un régimen político no es incompatible con la disciplina de los partidos. Una cosa es la libertad de pensamiento y otra es el choteo, la mezcolanza, la confusión y el lodazal en que se ha convertido la vida pública cubana. Defiendo el derecho de cualquier ciudadano en fundar un partido monárquico, comunista, anexionista o pactista, de acuerdo con su gusto, pero nadie tiene derecho a venir al partido ortodoxo, que tiene su doctrina y su ideología muy definidas, a defender la monarquía, el comunismo, la anexión a España o los pactos politiqueros. Cualquier ciudadano tiene el derecho a tirarse de cabeza en la charca infecta de la política tradicional, pero no tiene derecho a ingresar en la Ortodoxia para empujar al Partido Ortodoxo junto con el pantano politiquero.”
“Voy a poner dos ejemplos:
Cualquiera tiene derecho a emborracharse todas las noches, no lo tiene a ingresar en una sociedad de abstemios, para luego practicar sin tasa el vicio de la bebida. Cualquiera tiene el derecho a ingresar en una secta budista, pero no lo tiene a entrar en los Caballeros de Colón para defender, a título de católico, la divinidad de Buda.
Los partidarios de los pactos son muy libres en afiliarse a un partido pactista y alquilar todas las horas de radio que quieran para propugnar sus puntos de vista. Daría mi vida por defender ese derecho de ellos a combatir la línea ortodoxa de la independencia política. A lo que no tienen derecho es a disfrazarse de ortodoxos para defender los pactos sin ideología, violando la doctrina y la moral de la Ortodoxia, que no es una agencia de colocaciones, sino un gran movimiento de renovación nacional contra la política corrompida de todos los partidos, una cruzada por el adecentamiento político de la nación, una revolución moral en nuestro país.”